Durante el segundo trimestre de 2026, mientras la economía del estado enfrenta los efectos de una prolongada crisis de violencia y una menor actividad empresarial, menos personas logran conservar un empleo formal y buscan en la informalidad una alternativa para obtener ingresos.

Los datos de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE) muestran que la informalidad laboral alcanzó al 49 por ciento de la población ocupada entre abril y junio de este año, mientras que el número total de personas ocupadas se redujo en 44 mil respecto al mismo periodo de 2025.

En otras palabras, Sinaloa tiene menos personas trabajando y una mayor proporción de ellas lo hace en condiciones informales.

La población ocupada pasó de aproximadamente 1.449 millones a 1.405 millones de personas en un año. Al mismo tiempo, quienes se encontraban en algún esquema de informalidad aumentaron de 675 mil a 689 mil trabajadores.

Durante el segundo trimestre de 2026 se perdieron alrededor de 65 mil empleos subordinados y remunerados, mientras que el número de trabajadores por cuenta propia aumentó en aproximadamente 25 mil personas.

El cambio es particularmente visible en el sector comercio, una de las actividades más importantes para la economía estatal, al ser uno los que más fuerza laboral concentran. En términos anuales, este sector registró una reducción de 25 mil personas ocupadas.

El resultado es un mercado laboral en el que una parte de los trabajadores que pierde un empleo asalariado termina recurriendo al autoempleo, pequeños negocios o actividades realizadas desde los hogares para mantener sus ingresos.

La dimensión del fenómeno se refleja también en el sector informal, que pasó de unas 318 mil personas en el segundo trimestre de 2025 a 375 mil en el mismo periodo de 2026: un aumento de 57 mil trabajadores.

Esto significa que cada vez más personas dependen de actividades que no cuentan con seguridad social, prestaciones laborales o la certidumbre que ofrece un empleo formal.

El aumento de la informalidad ya se siente en las calles

 

José Hernández Ramírez, presidente de Artesanos y Comerciantes de Sinaloa, cuyos agremiados se dedican en buena parte al comercio en vía pública, aseguró en entrevista para ESPEJO que ha sido evidente el aumento de personas que buscan un espacio en la informalidad, en el contexto del deterioro económico que atraviesa el estado. Su comentario se basa, particularmente, en las observaciones de la asociación en la ciudad de Culiacán.

Sí ha habido mucho aumento, ha habido más competencia en la cuestión comercial. Sí ha perjudicado al local que ya estaba trabajando. Por eso es el llamado a las autoridades a que nos organicemos, que hagamos mesas de trabajo, para ver qué solución le damos”, comentó.

 

Para Hernández, este fenómeno se deriva directamente de la inseguridad que prevalece en la entidad, la cual ha provocado pérdida de empleos y desplazamiento forzado de personas que se han visto obligadas a abandonar sus comunidades de origen y trasladarse a los centros urbanos ante la violencia generada por el conflicto entre grupos del crimen organizado, que se ha extendido por distintas regiones del estado.

“Esa gente busca una oportunidad de supervivencia. Hoy en día, se vive un clima de inseguridad muy fuerte y la gente busca una oportunidad en el comercio ambulante. Yo creo que esa gente sí merece una oportunidad“, asegura.

 

Hizo especial énfasis en la necesidad de llevar el tema a la mesa de toma de decisiones de política pública, al considerar que las condiciones de precariedad y vulnerabilidad que se agudizan en Sinaloa podrían contribuir a perpetuar la criminalidad en el estado.

La guerra interna del Cártel de Sinaloa golpea a una economía ya debilitada

 

Desde septiembre de 2024, el estado permanece inmerso en una espiral delictiva, producto del estallido de la guerra interna dentro del Cártel de Sinaloa, que ya se prolonga por más de 23 meses.

Durante casi dos años, comerciantes, empresas, trabajadores y consumidores han enfrentado interrupciones en sus actividades, cambios en los horarios de operación, afectaciones a las cadenas de suministro y una mayor incertidumbre para invertir y contratar personal.

La crisis económica tampoco se limita al mercado laboral. En los últimos meses, Sinaloa ha acumulado pérdidas de empleos formales, una reducción en el número de patrones registrados ante el IMSS y un aumento de la población que busca trabajo.

El aumento de la informalidad ocurre dentro de un escenario económico marcado por la contracción de actividades productivas, el cierre o debilitamiento de negocios y la incertidumbre provocada por la inseguridad.

Más información sobre economía en Sinaloa: