Mazatlán, Sinaloa.- En el Cabildo de Mazatlán los lugares están asignados. Cada regidor tiene su silla, su espacio y su micrófono. El acomodo es casi una coreografía: cada integrante tiene su coto particular y desde ahí participa, vota, escucha, observa. En las fotografías oficiales, el regidor morenista Heriberto Reséndiz suele aparecer sentado entre sus compañeras Fabiola Torres y Claudia Luna.
El jueves 10 de septiembre, desde ese mismo lugar, pidió la palabra.
No es habitual que Heriberto Reséndiz tome el micrófono durante las sesiones de Cabildo. No lo distingue la oratoria ni la palabra fluida. Su presencia en el pleno suele transcurrir en silencio, entre documentos, dictámenes y votaciones.
Sus intervenciones suelen estar relacionadas con la lectura de documentos oficiales, partes de dictámenes. En ocasiones, la lectura se interrumpe entre palabras que se cruzan o frases que deben retomarse. No es extraño verlo tropezar con las palabras, atorarse con algún escrito, cambiar un término por otro mientras intenta seguir la lectura.
Y cuando llega el momento de votar alguna propuesta de su partido, el movimiento parece casi automático: la mano arriba, el voto a favor o en contra.
SOMOS GOBIERNO
Pero esta vez no tenía un documento para leer. Quería hablar. No parecía dispuesto a quedarse en la lectura de documentos. Y apareció otro Heriberto Reséndiz: uno que decidió abandonar el silencio de su silla para entrar en la discusión.
Recién había concluido la comparecencia del tesorero municipal, Julio César Ramos Robledo, cuando comenzó otro debate: la posibilidad de llamar a comparecer a otros funcionarios. Se habló del gerente de la Junta Municipal de Agua Potable y Alcantarillado de Mazatlán y del secretario ejecutivo del Consejo Municipal de Seguridad Pública.
Esta vez Heriberto Reséndiz no se quedó como espectador. Habló durante dos minutos. Intervino. Desde su silla defendió la idea de que los regidores podían trabajar en corto con los funcionarios sin necesidad de llevarlos al pleno del Cabildo.
“Entonces, no por traer a un director a que comparezca le va a solucionar los problemas a la ciudadanía. Nosotros somos gobierno, nosotros tenemos que ponernos de acuerdo a trabajar aquí con ellos, con los directores…”
LA FRASE
Quizá algunos esperaban que volviera a trabarse, que las palabras le jugaran una mala pasada. Pero esta vez Reséndiz continuó.
“Porque venir a evidenciar o a cuestionar a un director podemos hacerlo nosotros aquí. La ciudadanía no va a entender… lo que nosotros vamos a discutir aquí”.
No hubo una pausa prolongada ni una explicación posterior sobre lo que quiso decir con que la ciudadanía no entendería los asuntos que se discutieran en el pleno. Siguió con su intervención.
Ahora se dirigió a las regidoras que habían planteado llamar a comparecer a funcionarios. Les pidió que los llamados tuvieran argumentos y también cuestionó que se solicite la presencia de un funcionario cuando quien lo convoca no asiste a la sesión.
“No hay que llamar nomás por llamar… Hay que asistir también, porque si llamas y no asistes, no está bien… Gracias, es cuanto”.
Y terminó. El micrófono volvió a quedar en silencio. No se necesitaba más ruido que es frase: “la ciudadanía no va a entender… lo que nosotros vamos a discutir aquí”.
La frase quedó registrada en el acta sonora del Cabildo de Mazatlán. Una frase difícil de esconder debajo de la alfombra. Un zumbido de moscardón. Y aparecieron las sonrisas forzadas. El cuchicheo. El silencio incómodo que endilgó el desparpajo de un orador improvisado.

Comentarios
Antes de dejar un comentario pregúntate si beneficia a alguien y debes estar consciente en que al hacer uso de esta función te adíeles a nuestros términos y condiciones de uso.