Culiacán, Sinaloa.- Cabelleras voluminosas, luces de neón, chamarras coloridas y automóviles clásicos forman parte de la estética con la que la inteligencia artificial recrea actualmente los años ochenta. Sin embargo, la vida cotidiana en Ahome, Culiacán y Mazatlán estuvo marcada también por la crisis económica, las movilizaciones sociales y los cambios políticos.

En Sinaloa, la década representó una transformación profunda. Antonio Toledo Corro, electo gobernador en 1980, encabezó la administración estatal de 1981 a 1986, durante un periodo de impulso a proyectos agrícolas, urbanos y turísticos.

También creció la oposición política con figuras como el empresario sinaloense Manuel Clouthier del Rincón, “Maquío”, quien alcanzó proyección nacional. Paralelamente, Culiacán, Mazatlán y Los Mochis aceleraron su expansión urbana, mientras la agricultura, el comercio, el turismo y la música regional fortalecían la identidad estatal.

En esos años también se consolidaron organizaciones y redes vinculadas con el narcotráfico, un proceso que sentó parte de las bases de la estructura criminal que marcaría posteriormente a Sinaloa.

El conflicto con la UAS y la creación de Cobaes

 

La educación pública también atravesó una transformación y un momento de fuerte tensión. En 1981, el Gobierno de Antonio Toledo Corro mantenía un conflicto con la Universidad Autónoma de Sinaloa, en medio de huelgas, disputas laborales y desacuerdos sobre el financiamiento de la institución.

La administración estatal buscaba que la UAS dejara de impartir el nivel medio superior y se concentrara en las licenciaturas unicamente. También pretendía modificar la distribución del subsidio universitario para destinar recursos a otras instituciones educativas.

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Antonio Toledo Corro (a la izquierda) junto al entonces Presidente de la República, Miguel de la Madrid.

En ese contexto, el 9 de septiembre de 1981 fue creado por decreto el Colegio de Bachilleres del Estado de Sinaloa como una nueva opción pública de educación media superior. Cobaes inició el ciclo escolar 1981-1982 con 46 planteles en el estado.

La medida intensificó el enfrentamiento. Un día después de la publicación del decreto, trabajadores de 14 universidades del país realizaron una huelga de 24 horas en apoyo a la UAS. El conflicto llegó también al Congreso de la Unión, donde legisladores denunciaron posibles afectaciones a la autonomía universitaria.

Luis Antonio Martínez Peña, entonces estudiante de Economía, recordó que las movilizaciones tuvieron una fuerza particular en Mazatlán.

Querían que la universidad únicamente se dedicara a dar clases de licenciatura y que desapareciera el sistema de preparatorias. Aquí en Mazatlán estuvimos en manifestación permanente contra el Gobierno de Toledo Corro”, relató.

Las protestas, explicó, continuaron hasta llegar, en 1982, a una huelga de hambre realizada por universitarios en el quiosco de la plazuela República, que resistió a numerosos boicoteos.

Todos los demás andábamos ahí repartiendo volantes y haciendo guardias para que no fueran a molestar a la gente que estaba en huelga de hambre, porque había vandalismo. Gente afín al Gobierno del Estado iba y aventaba cosas, porquerías; una vez hasta un panal de avispas llegó. Pero dimos con los tipos y les fue mal”, dijo Martínez Peña.

Culiacán entre crisis, protestas y grandes bailes

 

En Culiacán, la inflación, la devaluación y la escasez de productos obligaron a las familias a estirar sus ingresos.

Georgina González Mendívil, profesora del Tecnológico de Monterrey, recuerda acompañar a su madre al supermercado sin comprender por qué se inquietaba y quería comprar productos de más para llevar a casa.

Yo recuerdo ir al supermercado con mi mamá y no entender por qué se ponía nerviosa y por qué tenía que acumular ciertos productos. Se escaseaba el jabón para bañarse, la pasta de dientes y el champú”, relató.

La moda tampoco era exactamente como aparece en las imágenes generadas con IA. Aunque los peinados voluminosos, las hombreras y los colores tuvieron presencia, la ropa cotidiana era más sencilla: pantalones de mezclilla, camisetas y tenis.

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Imelda Alejo en los 80’s vistiendo mezclilla y usando un peinado de la época.

Programas como Siempre en Domingo y agrupaciones como Flans, Pandora y Timbiriche influían en la forma de vestir. En los tianguis se conseguían prendas, maquillajes y aerosoles para el cabello traídos desde Estados Unidos.

Había más separación entre cuál era la moda de los artistas y cuál era la moda de la calle. Era mucho más informal de lo que nos muestran estas fotografías”, explicó González Mendívil.

Teodoso Navidad, entonces estudiante de la Escuela Normal de Sinaloa, recuerda una ciudad con movimientos estudiantiles, huelgas y conflictos dentro de la Normal y la Universidad Autónoma de Sinaloa.

Eran tiempos difíciles para el estudiantado. Había tomas de la Normal y la Universidad Autónoma de Sinaloa tampoco escapaba a estos movimientos; había huelgas y pleitos entre los grupos”, señaló.

Culiacán tenía menos automóviles y camiones urbanos repletos. La actividad comercial se concentraba en el Centro y el mercado Garmendia, mientras la ciudad crecía hacia el Mercado de Abastos y las colonias del oriente.

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Los camiones urbanos eran el transporte de la mayoría.

La diversión estaba en los cines Reforma, Diana, Culiacán 70 y Multicinemas, así como en los bailes de la Feria Ganadera y las celebraciones agrícolas.

Así mismo, las diputas política generaron un episodio recordado en la capital sinaloense. Cuando el Palacio Municipal de Culiacán ardió en llamas el 29 de noviembre de 1989. En ese momento militantes y simpatizantes del Partido Acción Nacional (PAN) protestaban por un presunto fraude electoral donde se ratificó la victoria del priista Lauro Díaz Castro, por encima del panista Rafael Morgan Ríos.

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El 29 de noviembre de 1989 militantes del PAN quemaron el Palacio Municipal de Culiacán.

Mazatlán crecía entre el turismo y las luchas por vivienda

 

Mazatlán también vivió una efervescencia política. El cronista Enrique Vega Ayala recordó la elección municipal de 1983, cuyo resultado fue considerado fraudulento por la oposición. En 1989, Humberto Rice García consiguió para el PAN uno de los primeros cambios de partido en el Gobierno municipal.

El Mazatlán de los ochenta fue el de una sociedad que tenía muchas expectativas. En el ámbito político empezó a haber efervescencia y se dieron los primeros cambios de partido en el Gobierno municipal”, explicó.

También crecieron las movilizaciones para formar colonias populares alrededor del estero del Infiernillo, como Insurgentes, Tierra y Libertad, Rubén Jaramillo y Antonio Toledo Corro. Paralelamente surgieron viviendas del Infonavit y fraccionamientos privados.

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En los 80’s, los camiones urbanos eran llamados “tambacheros”. Este pertenecía a la ruta Zapata-Juárez.

Martínez Peña recordó que los estudiantes apoyaban las invasiones de terrenos y participaban en las luchas contra los aumentos a las tarifas del transporte urbano.

Una de las demandas que siempre tuvimos como estudiantes fue la cuestión del cobro del servicio de transporte urbano. Continuamente le subían: de repente debía estar costando 40 o 50 centavos y ya estábamos pagando un peso o uno cincuenta”, relató.

Las colonias también exigían pavimentación, drenaje y regularización de la tierra. Según Martínez Peña, gran parte de Mazatlán permanecía sin pavimentar y las cuotas impuestas a las familias para realizar las obras eran difíciles de pagar. Una parte la tenían que cubrir los interesados y el resto la ponía el Ayuntamiento.

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En los ochentas los movimientos sociales eran fuertes.

El turismo comenzaba a consolidarse como alternativa económica, aunque todavía dependía de las temporadas vacacionales. La Zona Dorada fortaleció su vida nocturna con espacios como Valentino’s, Frogs y Frankie Oh!, este último establecimiento eran propiedad de Francisco Rafael Arellano Félix, uno de los líderes del Cártel de Tijuana, además de establecimientos ubicados en Las Gaviotas y El Cid.

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En 1989 se presentó en el ahora extinto Frankie Oh! la agrupación musical Timbiriche.

Los jóvenes también acudían a los cines Diana, Zaragoza y los Cinemas de la Concordia. Mientras tanto, la plazuela Machado todavía era un espacio deteriorado y el Teatro Ángela Peralta permanecía en ruinas.

En ese tiempo, la Machado espantaba. No había nada; el Ángela Peralta estaba todo caído y la plazuelita parecía de fantasmas”, describió Martínez Peña.

En esos años comenzó a tomar forma la defensa del teatro y el proyecto de recuperación del Centro Histórico. El Carnaval también amplió su proyección nacional mediante la televisión.

El bancazo que paralizó Los Mochis

 

Uno de los acontecimientos que marcaron a Ahome ocurrió el 20 de abril de 1988, cuando seis jóvenes armados ingresaron a una sucursal de Banamex en el Centro de Los Mochis.

Los asaltantes tomaron como rehenes a 50 trabajadores y clientes y permanecieron dentro durante más de 24 horas. El enfrentamiento dejó cuatro personas muertas y fue seguido mediante transmisiones de radio y televisión.

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El 20 de abril de 1988, en el centro de la ciudad de Los Mochis, se vivió uno de los robos de banco más mediáticos y el más largo en todo el país.

La población se congregó afuera del banco e incluso presionó para evitar que las autoridades mataran a los responsables. El llamado Bancazo de Los Mochis quedó registrado como uno de los robos bancarios más largos y mediáticos del país.

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