Dos años después del inicio de la confrontación entre facciones del crimen organizado en Sinaloa, la violencia mantiene a la entidad por encima de los niveles registrados antes del conflicto. Entre septiembre de 2024 y agosto de 2026, el estado acumuló miles de víctimas de homicidio, feminicidio y desaparición, además de un fuerte incremento en delitos patrimoniales como el robo de vehículos y a comercios.
Los registros de la Fiscalía General del Estado (FGE) muestran que el punto de quiebre ocurrió en septiembre de 2024, cuando comenzó la guerra interna del cártel de Sinaloa en pugna por la hegemonía regional. Aunque durante 2026 algunos indicadores han disminuido respecto al máximo alcanzado en 2025, la incidencia continúa por encima de los niveles previos a la crisis.
El cambio es particularmente visible en los homicidios dolosos. En 2023, antes del inicio del conflicto, la FGE registró 534 asesinatos, un promedio de 1.46 casos diarios. Un año después, la cifra aumentó a 993 homicidios, con un promedio de 2.71 diarios.
La escalada alcanzó su mayor dimensión en 2025, cuando Sinaloa contabilizó 1,656 homicidios dolosos, equivalentes a 4.54 asesinatos cada día. Para agosto de 2026 ya se habían registrado otros 870 casos, un promedio de 2.38 homicidios diarios.
El repunte comenzó inmediatamente después del estallido de la confrontación. En septiembre de 2024 fueron registrados 142 homicidios dolosos; en octubre la cifra subió a 182, en noviembre llegó a 175 y diciembre cerró con 156.
El resultado fue un cambio considerable en el riesgo estadístico de morir de forma violenta. La tasa de homicidios pasó de 16.05 casos por cada 100 mil habitantes en 2023 a 32.81 en 2024, prácticamente el doble. En 2025 alcanzó 54.71 y, hasta agosto de 2026, se ubicó en 28.74.
Aunque esta última cifra representa una reducción frente al máximo de 2025, todavía se encuentra 79 por ciento por encima del nivel registrado en 2023.
Feminicidios en Sinaloa con un alza histórica
La violencia contra las mujeres también registró un fuerte aumento durante los dos años de crisis. En 2024 se contabilizaron 31 feminicidios. Para agosto de 2026, el acumulado ya alcanzaba 76 casos, después de que 2025 registrara un incremento anual de 150 por ciento.
El comportamiento del delito contrasta con el de los homicidios generales: mientras en 2024 los feminicidios disminuyeron 11.11 por ciento, en 2025 experimentaron un repunte de 150 por ciento.
La violencia feminicida en Sinaloa alcanzó un punto crítico en agosto de 2026, cuando la FGE contabilizó 23 mujeres asesinadas en un solo mes, la cifra más alta para un periodo mensual desde que existen registros de la Fiscalía, que mantiene estadísticas desde 2005. Una recopilación de ESPEJO, realizada a partir de reportes de hechos ocurridos en distintos municipios, elevó el saldo a al menos 27 mujeres asesinadas o localizadas sin vida durante ese mes.
El colectivo No se Metan con Nuestras Hijas señaló que durante 2025 se acumularon 104 mujeres asesinadas, un aumento de 89 por ciento respecto al año anterior, y advirtió que la tendencia continuó durante 2026. Para las colectivas feministas, detrás de las cifras existen familias en duelo, orfandades y redes sociales afectadas por cada asesinato, mientras cuestionan la respuesta institucional ante el incremento de la violencia contra las mujeres.
Delitos patrimoniales con alzas de más del 80%
El robo de vehículos pasó de 3,759 casos en 2023 a 7,010 en 2025, un incremento de 86.48 por ciento en dos años. Uno de los momentos más críticos ocurrió en octubre de 2024, cuando la FGE registró 680 robos de vehículos en un solo mes.
El comportamiento del delito coincide temporalmente con el inicio de la confrontación armada y representa uno de los cambios más visibles en los delitos contra el patrimonio. Algo similar ocurrió con los robos a establecimientos comerciales. Durante el último cuatrimestre de 2024, los registros superaron los correspondientes al mismo periodo de 2023 en cada uno de los cuatro meses.
En septiembre se pasó de 153 a 162 casos; en octubre, de 157 a 240; en noviembre, de 159 a 270; y en diciembre, de 95 a 223.
Desapariciones: una crisis con una enorme “cifra negra”
Las desapariciones constituyen uno de los indicadores donde la dimensión de la crisis resulta más difícil de medir.
La FGE reconoce alrededor de 4 mil personas desaparecidas desde el inicio del conflicto, mientras que los colectivos de búsqueda de personas desaparecidad calculan cifras muy superiores. Por ejemplo, Sabuesos Guerreras A.C registra aproximadamente 6 mil 500 casos entre septiembre de 2024 y agosto de 2026.
La diferencia de 2 mil 500 personas evidencia una brecha de registro de gran magnitud. Los colectivos de búsqueda atribuyen parte de esta diferencia a la llamada cifra negra, relacionada, entre otros factores, con el temor de familiares a denunciar ante las autoridades por posibles represalias de los grupos criminales.
Dos años después, la violencia sigue por encima de la línea base
Los números permiten dimensionar el cambio ocurrido en Sinaloa desde septiembre de 2024.
El homicidio doloso aumentó 85.62 por ciento en 2024 y otro 67.53 por ciento en 2025. El robo de vehículos tuvo incrementos de 6.70 por ciento y 74.80 por ciento, respectivamente, mientras que el robo a local comercial aumentó 10.24 por ciento en 2024 y otro 10 por ciento en 2025.
Los peores resultados se encuentran en el 2025, primer año completo de la confrontación. Ese año se convirtió en el punto máximo de varios de los indicadores analizados.
Para 2026 se observa una reducción en algunos delitos, pero los registros disponibles hasta agosto todavía muestran una realidad distinta a la de 2023. En homicidios, por ejemplo, Sinaloa acumula en ocho meses 870 casos, frente a los 534 registrados durante todo 2023.

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