Culiacán, Sinaloa.- En la zona norte del estado, las funerarias particulares continúan desde 2005 siendo utilizadas como centros de resguardo de cuerpos y restos humanos sin identificar, sin que la Fiscalía General del Estado (FGE) registre inhumaciones en fosas comunes
Datos proporcionados por la FGE a través de respuestas a solicitudes de información se señaló que en funerarias de Salvador Alvarado, Guasave y Ahome se acumulan 118 cuerpos sin identificar que fueron ingresados entre 2024 y 2026.
Mirna Medina, fundadora y dirigente del colectivo de búsqueda “Las Rastreadoras del Fuerte”, explica que las funerarias no han dejado de funcionar como Servicios Médicos Forenses, particularmente en la zona norte, debido a que las instalaciones que fueron construidas para funcionar como un SEMEFO se encuentran inactivas.
El edificio, construido en el municipio de Ahome durante la administración de Mario López Valdez, en 2014, y que significó una inversión de 3 millones 846 mil pesos, se encuentra inactivo y convertido en lo que señalan como un elefante blanco.
“Hay un edificio que inicialmente se esperaba que fuera un SEMEFO, para resguardar ahí los cuerpos, pero lamentablemente desde que se hizo hasta ahorita no ha tenido funcionamiento (…) es una exigencia, de hecho, lo acabamos de decir ahora que tenemos a la nueva gobernadora, que va a ser la exigencia más grande que tengamos aquí en la zona norte: que sea funcional ese elefante blanco”, comentó Mirna.
En entrevista para ESPEJO, Mirna explicó que el proceso de resguardo en funerarias es diferente al que se aplica en los SEMEFOS.
Mientras que en los SEMEFOS, por ley, no se establece un periodo para que el cuerpo pueda ser inhumado en fosas comunes y panteones tras no ser posible su identificación o no ser reclamado, en el caso de las funerarias es la Secretaría de Salud la que dictamina cuánto tiempo puede permanecer el cuerpo en las casas mortuorias.
“Los cuerpos, al ser encontrados, pues lamentablemente se van a quedar en resguardo en las funerarias. Después de cierto tiempo, la Secretaría de Salud da la orden a las funerarias para que se hagan las inhumaciones en las fosas comunes.”
En Salvador Alvarado, desde 2024, han depositado 30 cuerpos en funerarias particulares. Su última inhumación fue en 2019.
En Guasave, fueron depositados 12 cuerpos en el mismo periodo. Solo se reportan dos inhumaciones en panteones del municipio.
En Ahome, han sido depositados 76 cuerpos en funerarias. Solo hay registro de tres inhumaciones.
El uso de funerarias como centro de resguardo ha estado activa en el estado desde 2005, cuando la Fiscalía y las empresas funerarias llegaron a un acuerdo para prestar sus instalaciones fúnebres para el resguardo de cuerpos hasta su identificación o hasta ser inhumados.
De esta situación, Mirna señala que, antes de que existiera el laboratorio de genética en 2016, había cuerpos que eran enviados a fosas comunes sin que se les practicara una prueba genética, lo que complicaba posteriormente su identificación.
“Se supone que el 90 por ciento de los cuerpos que son encontrados ya tienen la prueba de genética y que, aun estando en funerarias o en la fosa común, ya no vamos a tener ese problema, se supone. Pero el problema son los cuerpos anteriores.”

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