La acumulación de exigencias a la presidenta Claudia Sheinbaum, que estará en Culiacán el domingo 20 de septiembre, es proporcionalmente igual a los abandonos o programas a medias que impiden la adecuada reactivación económica, social y política y tienen un fuerte impacto en la población en general que ya no sabe a qué autoridad exigirle el restablecimiento de la seguridad y gobernabilidad.

Sectores como el empresarial, agrícola, emprendimiento, comercial y turismo han externado el planteamiento de reunirse con la mandataria nacional que, según la agenda, viene a presentar su segundo informe en un recorrido que realiza por todo el país, sin especificarse si sostendrá encuentros con las áreas productivas golpeadas por la violencia de más de dos años.

La expectativa ciudadana sobre la estancia de Sheinbaum en Sinaloa en ningún momento centra el interés en el evento de rendición de cuentas cuya pretensión es mejorar la imagen presidencial y del régimen de la Cuarta Transformación, ya que la población busca soluciones a las varias crisis que flagelan desde que el 9 de septiembre de 2024 estalló el enfrentamiento entre células del narcotráfico.

Los sinaloenses padecen la emergencia por la violencia y el coletazo de ésta en todos los quehaceres legítimos, así como el miedo unánime que la delincuencia dispersa mediante homicidios dolosos, privaciones ilegales de la libertad, desplazamiento forzado en comunidades rurales, despojo a mano armada de vehículos, ataques a inmuebles de particulares y empresas, y muertes de mujeres, niños y jóvenes como huella horrenda de la barbarie.

La presidenta Claudia Sheinbaum está emplazada a traer respuestas con políticas públicas que le hagan frente, sin mayor simulación, a la compleja realidad emanada de la guerra entre facciones criminales y la ineficacia de los operativos de pacificación que realizan las fuerza armas y corporaciones policiacas. Sinaloa necesita certidumbres y apoyos federales, ya no más estadísticas manejadas a modo, negación del colapso económico, ni de abandonos a la sociedad amedrentada por el crimen.