Culiacán, Sinaloa.- La expansión de la mancha urbana y el tráfico de fauna silvestre amenazan a distintas especies de aves que habitan Sinaloa. La pérdida de espacios para alimentarse, construir nidos y reproducirse, así como la captura de ejemplares para su comercialización, son algunas de las presiones que enfrentan.
Luis David Martínez Ramírez, líder del colectivo Alas del Noroeste, señaló que la transformación de los hábitats naturales representa una de las principales amenazas para las aves, particularmente en zonas donde el crecimiento de las ciudades avanza sobre espacios que antes conservaban vegetación y fauna silvestre.
En Culiacán, explicó, todavía es posible observar especies en áreas como los alrededores del cerro de Santa Fe, aunque estos espacios también están expuestos a la expansión urbana.
“Muchas aves son bioindicadores. Lo que quiere decir es que si el entorno es saludable, va a vivir ahí”, comentó.
Martínez Ramírez explicó que, cuando una zona natural se transforma por el crecimiento de la ciudad, las aves pueden perder no solo el espacio donde habitan, sino también el alimento y los sitios necesarios para anidar y reproducirse.
En un reportaje publicado por Revista ESPEJO, se documentó que Culiacán perdió alrededor de 5 mil 900 hectáreas de cobertura arbórea entre 2001 y 2025, de acuerdo con información de Global Forest Watch. Esta pérdida de vegetación reduce los espacios disponibles para la fauna y modifica las condiciones de los hábitats.
La construcción de infraestructura y el crecimiento de las actividades urbanas también pueden alterar la temperatura y la calidad del aire, además de reducir las áreas donde las aves encuentran alimento, refugio y sitios para reproducirse.
Aunque algunas especies consiguen adaptarse a las ciudades, apuntó, otras requieren condiciones específicas para sobrevivir, por lo que la transformación de su entorno puede afectar su permanencia.
Tráfico de aves: la otra amenaza
Además de la pérdida de hábitat, Martínez Ramírez señaló que la captura y comercialización de aves silvestres representa otra presión para sus poblaciones, particularmente en el caso de los periquitos y otras especies de la familia de los psitácidos, como loros y guacamayas.
Explicó que sus colores y comportamiento social despiertan el interés de quienes buscan tenerlas como mascotas. La demanda de estos animales favorece su captura para la venta, incluso cuando sus poblaciones enfrentan riesgos.
“Si la gente sigue comprando estas especies, pues va a seguir en decremento la población”, advirtió.
El líder de Alas del Noroeste añadió que el comercio de aves no se limita a las especies incluidas en listados oficiales de protección. Otras también pueden ser capturadas y vendidas, lo que representa una presión adicional sobre sus poblaciones.
Chara sinaloense y periquito catarina en riesgo
Dos especies que forman parte de la avifauna de la región son la chara sinaloense (Cyanocorax beecheii) y el periquito catarina (Forpus cyanopygius). De acuerdo con la NOM-059-SEMARNAT-2010, ambas tienen categorías de protección distintas.
La chara sinaloense está clasificada como especie en peligro de extinción, mientras que el periquito catarina se encuentra sujeto a protección especial.
La pérdida de hábitat y la captura de ejemplares para su comercialización son dos de las presiones que enfrentan las aves silvestres, mientras que la chara sinaloense y el periquito catarina cuentan con categorías específicas dentro de la norma mexicana de protección de especies.
“Si esta depredación de sus hábitats continúa, así como estás prácticas, esas dos aves no serán las únicas incluidas en la norma. Se irán sumando más”, concluyó.

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