Culiacán, Sinaloa.- Entre 2001 y 2025, Culiacán perdió 5.9 mil hectáreas de cobertura arbórea, una superficie equivalente al 3 por ciento de la cobertura registrada en el año 2000, de acuerdo con información de la plataforma Global Forest Watch.

El polígono estudiado en la plataforma comprende 403.58 mil hectáreas y forma parte de la región de selvas bajas caducifolia de Sinaloa, dentro del bioma de bosques tropicales y subtropicales secos de hoja ancha. Se trata de una zona predominantemente baja, con clima semiárido y temperaturas elevadas.

En 2010, el 51 por ciento de esta superficie contaba con cobertura arbórea con una densidad de copas superior al 30 por ciento. Esto representaba alrededor de 210 mil hectáreas, mientras que otras 200 mil correspondían a diferentes usos del suelo.

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El azul representa el aumento de cobertura arbórea en Culiacán. Esta imagen es del 2000.

David Lara, naturalista y fundador de Charas Sinaloa, explicó que la pérdida de vegetación responde principalmente al cambio de uso de suelo, tanto para actividades productivas como para la expansión urbana.

Muchos de los espacios que tienen vegetación, como la selva baja caducifolia o el bosque tropical seco, se ven seriamente afectados por el cambio de uso de suelo. Esto se debe tanto a la agricultura y la ganadería como al crecimiento de la mancha urbana y los desarrollos inmobiliarios”, señaló.

La afectación, indicó, no se concentra en un solo sector, sino que ocurre de manera fragmentada en distintos puntos de Culiacán.

Entre los casos más visibles mencionó el cerro de las Siete Gotas y el sector de Las Coloradas, donde las invasiones y el fraccionamiento irregular de terrenos han provocado la eliminación de vegetación para establecer viviendas.

En el norte de la ciudad, agregó, la construcción y ampliación de fraccionamientos como Cedros y Los Ángeles también ha transformado terrenos que anteriormente conservaban vegetación o eran utilizados para actividades agrícolas y ganaderas.

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En lugar de un aumento en la cobertura arbórea, ha habido perdida. Esta imagen es del año 2025.

A esto, se suman los proyectos viales que han generado impactos adicionales. Como ejemplo, Lara mencionó las ampliaciones del malecón hacia Santa Fe y el tramo ubicado después del Congreso del Estado en el bulevar Pedro Infante, donde se eliminó parte del bosque de galería o bosque ripario, el ecosistema que crece en los márgenes de ríos y otros cuerpos de agua.

Tuvo una deforestación increíble de bosque de galería o ripario. Es algo de lo más tangible que hay y se puede observar incluso mediante imágenes satelitales”, explicó.

Otra presión se encuentra en comunidades como Mojolo y La Guásima, donde algunos cerros son explotados para obtener materiales destinados a la construcción. A diferencia de otros cambios de uso de suelo, esta actividad implica modificar directamente la estructura del terreno.

Hacia Imala, el crecimiento de desarrollos campestres también ha reducido la vegetación. Según el naturalista, este tipo de proyectos se ha extendido hasta las inmediaciones de la presa, acompañado por cultivos como el agave, que sustituyen la vegetación original.

No hay un lugar específico. Se ha ido afectando por pedacitos en varias partes; se está depredando sin un orden”, concluyó.

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