Culiacán, Sinaloa.- Mientras aumenta el número de viviendas en Culiacán, mantener los servicios que requiere la ciudad también representa un mayor gasto para el municipio. Tan solo por mencionar un ejemplo, entre 2014 y 2026, el presupuesto destinado al servicio de recolección y disposición final de la basura pasó de 29.2 millones a 49.4 millones de pesos, un incremento nominal de 69 por ciento.

El crecimiento del gasto ocurre en paralelo con una transformación del territorio. Anteriormente, Revista ESPEJO documentó que, entre 2001 y 2025, Culiacán perdió 5.9 mil hectáreas de cobertura arbórea, de acuerdo con información de Global Forest Watch, mientras que en Sinaloa el número de viviendas particulares habitadas aumentó en alrededor de 101 mil entre 2020 y 2025.

Aumento en costos de servicios

 

El presupuesto para el servicio de recolección y disposición final de la basura en 2026 alcanzó los 49 millones 464 mil pesos. Esto representa un aumento de poco más de 20.2 millones de pesos en 12 años.

La evolución presupuestal muestra algunas variaciones, pero una tendencia ascendente durante los últimos años. En 2019 se destinaron 30.8 millones de pesos; para 2020 fueron 32.9 millones; en 2021, 34.2 millones; en 2022, 36 millones; en 2023, 40.9 millones; en 2024, 43.2 millones; en 2025, 46.1 millones y para 2026 se presupuestaron 49.4 millones de pesos.

El gasto en basura no es el único concepto relacionado con el mantenimiento de la ciudad que ha registrado modificaciones recientes.

Para conservación de parques y jardines, el municipio presupuestó 18.9 millones de pesos tanto en 2024 como en 2025, mientras que para 2026 contempló 19.9 millones.

En mantenimiento de aseo y limpia, el presupuesto fue de 3.6 millones de pesos en 2024 y 2025 y aumentó a 4.1 millones en 2026.

El mantenimiento de alumbrado público pasó de 45 millones de pesos en 2024 a 42 millones en 2025 y posteriormente a 51 millones para 2026.

Estos conceptos muestran parte de los recursos necesarios para mantener la infraestructura y los servicios de una ciudad que continúa modificando y expandiendo su territorio.

Más viviendas, menos arboles

 

Los datos del Censo de Población y Vivienda 2020 y de la Encuesta Intercensal 2025 muestran un comportamiento distinto entre población y vivienda en Culiacán.

En 2020, el municipio registró 1 millón 3 mil 530 habitantes y 281 mil 726 viviendas habitadas.

Para 2025, la población registrada fue de 943 mil 91 habitantes, mientras que las viviendas habitadas aumentaron a 301 mil 43.

Esto significa que, entre ambos ejercicios censales, Culiacán registró 60 mil 439 habitantes menos, una reducción de aproximadamente 6 por ciento. Sin embargo, el número de viviendas habitadas siguió aumentando: entre 2020 y 2025 se incorporaron 19 mil 317, un crecimiento de alrededor de 6.9 por ciento.

En este sentido, la expansión de la ciudad también ocurre sobre un territorio que ha registrado pérdida de vegetación.

Para la bióloga Eunice Murúa Figueroa, investigadora del CIAD, el crecimiento de la mancha urbana hacia zonas con vegetación tiene consecuencias sobre la temperatura, el agua y el riesgo de inundaciones.

La especialista explicó que la pérdida de vegetación reduce la regulación microclimática y puede intensificar el efecto de isla de calor, mientras que la eliminación de árboles también afecta la capacidad del suelo para infiltrar agua y recargar los mantos acuíferos.

“Entre más avanza la mancha urbana, más talamos bosques y selvas, más se va a intensificar el efecto de isla de calor”, señaló.

A estos fenómenos, Murúa Figueroa también relacionó el crecimiento horizontal de las ciudades con una mayor distancia para llevar servicios públicos.

La investigadora planteó que cuando las ciudades se extienden hacia las periferias, los gobiernos deben ampliar las rutas y la infraestructura necesaria para atender a la población, además de llevar servicios como agua potable a zonas cada vez más alejadas.

Es, en este sentido, que observar aumentos en estos rubros en los presupuestos municipales, como es el caso de Culiacán, no es una sorpresa, es una respuesta al incremento de la demanda que cada vez requiere mayor cobertura.

“Si nos seguimos extendiendo hacia las selvas y los bosques, pues vamos a seguir aumentando estas islas de calor que te comentaba y obviamente los costos de servicios públicos. Con respecto a los servicios públicos, pues es mucho más el tramo. Por ejemplo, del agua, si hacemos una torre en una zona ya impacta el tramo es más cortito, pero qué ocurre cuando hay un crecimiento sin orden, entonces se necesita un tubo más grueso y el servicio debe de ser aún muchísimo mejor”, concluyó.

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