Por Miguel Silerio Ortega / La Verdad Juárez
Ciudad Juárez.— Las lluvias de las últimas semanas cambiaron el paisaje del Panteón San Rafael, ubicado en medio del desierto chihuahuense, en el kilómetro 30 de la Carretera Panamericana. Donde comúnmente hay tierra seca, este 2 de noviembre hay espacios cubiertos de hierba y flores silvestres, y los visitantes recorren caminos encharcados para llegar hasta las tumbas de sus familiares.
Son las ocho de la mañana y un camión de transporte de personal, como los que trasladan a trabajadores de las maquiladoras, llega a las afueras del panteón. De él baja un grupo integrado mayormente por mujeres que cargan picos, palas, rastrillos, hieleras y 15 cruces blancas de madera con leyendas como ‘Tenemos un nombre’, ‘Tengo derecho a la identidad’, ‘Tu madre te busca’, ‘Hasta encontrarles’ y ‘No me olviden’.
- Con cruces blancas, flores y alimentos, familiares de personas desaparecidas y víctimas de feminicidio reivindicaron su memoria este Día de Muertos. Foto: Miguel Silerio Ortega
- Con cruces blancas, flores y alimentos, familiares de personas desaparecidas y víctimas de feminicidio reivindicaron su memoria este Día de Muertos. Foto: Miguel Silerio Ortega
- Con cruces blancas, flores y alimentos, familiares de personas desaparecidas y víctimas de feminicidio reivindicaron su memoria este Día de Muertos. Foto: Miguel Silerio Ortega
Se trata de familiares de hombres y mujeres desaparecidas, así como de víctimas de feminicidio, que este Día de Muertos acuden a visitar la fosa común, el espacio del cementerio donde se depositan los restos de personas no identificadas o de aquellas que, aunque fueron identificadas, no han sido reclamadas por sus familias, o de quienes permanecen allí porque sus familiares no cuentan con recursos para un entierro particular o han decidido que sus restos sean inhumados en ese lugar.
Bajo el lema ‘Identificar también es buscar’, las familias buscan honrar la memoria de las más de 3 mil personas sepultadas en la fosa común de Ciudad Juárez y recordar que cada una tiene un nombre, un rostro, una familia y una historia que merece ser dignificada.
Un par de horas después de la llegada, cerca de las 10 de la mañana, las familias forman una fila detrás de las sillas colocadas para la tradicional misa católica en honor a los fieles difuntos, mientras esperan a que el sacerdote Armando Benavides bendiga las cruces que llevarán hasta la fosa.
Al terminar la ceremonia, madres, hermanas, padres y sobrinos emprenden el recorrido hacia uno de los extremos del panteón, con las cruces al hombro, en una especie de viacrucis improvisado que atraviesa la multitud que a esa hora ya ocupa buena parte del cementerio, mientras a su lado avanzan periodistas y detrás un par de motonetas de paramédicos.
- Fotografía: Miguel Silerio Ortega
- Fotografía: Miguel Silerio Ortega
- Fotografía: Miguel Silerio Ortega
Una vez en la fosa, frente a las tumbas apenas identificadas con una estaca con las letras ‘SIEC’ (Sistema de Ingreso y Egreso de Cadáveres), las familias rastrillan la tierra, quitan la hierba y escarban para colocar las cruces blancas; luego acomodan flores de plástico y comparten allí sus alimentos, como suelen hacerlo quienes visitan a sus familiares muertos.
Acompañadas por el Centro de Derechos Humanos Paso del Norte, organización que brinda acompañamiento a familias de personas desaparecidas y a sobrevivientes de tortura en Ciudad Juárez, las familias leen un pronunciamiento en el que exigen procesos de identificación más eficientes ante la crisis forense que enfrenta el país, y reivindican la dignidad y la memoria de quienes están en la fosa común.
“Ante la magnitud de esta problemática, resulta impostergable que las autoridades competentes asuman su responsabilidad con celeridad y compromiso. Es urgente la implementación de estrategias forenses efectivas, la articulación de un trabajo verdaderamente coordinado entre las distintas instituciones y la asignación prioritaria de recursos humanos, técnicos y financieros para revertir el rezago en materia de identificación”, señala Leyver Montejo, abogado de la organización.
Las familias también señalan que no puede hablarse de justicia mientras miles de cuerpos permanezcan en fosas oficiales y recuerdan que su búsqueda sigue enfocada en encontrar con vida a sus hijos y familiares.
“Venimos a nombrar la ausencia, a defender la memoria colectiva y a acompañar a las miles de personas que yacen en este sitio en el anonimato. Ellas y ellos tienen una historia, una familia que no ha dejado de esperarles, un rostro y un nombre que nadie tiene derecho a borrar. Quienes están aquí sepultados no son cifras ni registros en un expediente; son los hijos, hermanas, padres y madres de alguien. Por eso hoy lo decimos con toda la fuerza: identificar también es buscar”, dicen.
Hay 3 mil 072 personas en la fosa común; la mayoría son hombres sin identificar

Fotografía: Miguel Silerio Ortega
De acuerdo con información de la Fiscalía General del Estado de Chihuahua, a través de la Dirección de Servicios Periciales, entre el 1 de enero de 2007 y el 15 de septiembre de 2026, un total de 3 mil 072 personas fueron inhumadas en la fosa común del Panteón Municipal San Rafael, de las cuales 2 mil 749 permanecen sin identificar y 323 han sido identificadas.
Los restos corresponden a personas localizadas en la Zona Norte del estado, que comprende los municipios de Juárez, Ahumada, Guadalupe, Práxedis, Janos y Ascensión. Sin embargo, gran parte fueron encontrados en Ciudad Juárez: 3 mil 048, mientras que los demás corresponden a Ahumada, Guadalupe y Práxedis, con ocho personas cada uno.
La mayoría de quienes permanecen en este espacio son hombres. De acuerdo con los registros de la Fiscalía, 2 mil 715 corresponden al género masculino, 252 al femenino y 105 están clasificados como indeterminados.
El registro abarca casi dos décadas, desde 2007, año en que, según la información oficial, se formalizó el funcionamiento del Servicio Médico Forense (Semefo) en Chihuahua, con instalaciones propias y métodos de registro sistematizado para el manejo de estos datos. En ese periodo, 2016 fue el año con más inhumaciones, con 238 personas, así como el año en el que se registró el mayor número de identificaciones, con 59.
A pesar de que las tumbas apenas son identificables y el espacio permanece con basura y maleza, la Fiscalía señaló, en respuesta a la solicitud de información 080139726000624, que el término ‘fosa común’ es actualmente considerado obsoleto y que la denominación utilizada por la institución es ‘fosa digna’.
La dependencia explicó que cada cadáver es inhumado de manera individual, dentro de una bolsa mortuoria y un cajón de madera, y agregó que la bolsa contiene un identificador con el número de SIEC, un control interno para confirmar la identidad de los restos en caso de una exhumación.
Sin embargo, tanto los señalamientos como el mapa ubicado en la entrada principal del panteón, que delimita los distintos sectores del cementerio, siguen identificando el lugar como fosa común, y ese es, también, el nombre con el que lo conoce la mayoría de la población.

Fotografía: Miguel Silerio Ortega
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En casi 20 años, 3 mil 072 personas han sido inhumadas en la fosa común del Panteón San Rafael, en Ciudad Juárez, de las cuales 2 mil 749 siguen sin identificar. Con cruces blancas, flores y alimentos, familiares de personas desaparecidas y víctimas de feminicidio reivindicaron su memoria este Día de Muertos
Crónica y fotografías: Miguel Silerio Ortega / La Verdad Juárez
Ciudad Juárez.— Las lluvias de las últimas semanas cambiaron el paisaje del Panteón San Rafael, ubicado en medio del desierto chihuahuense, en el kilómetro 30 de la Carretera Panamericana. Donde comúnmente hay tierra seca, este 2 de noviembre hay espacios cubiertos de hierba y flores silvestres, y los visitantes recorren caminos encharcados para llegar hasta las tumbas de sus familiares.
Son las ocho de la mañana y un camión de transporte de personal, como los que trasladan a trabajadores de las maquiladoras, llega a las afueras del panteón. De él baja un grupo integrado mayormente por mujeres que cargan picos, palas, rastrillos, hieleras y 15 cruces blancas de madera con leyendas como ‘Tenemos un nombre’, ‘Tengo derecho a la identidad’, ‘Tu madre te busca’, ‘Hasta encontrarles’ y ‘No me olviden’.
Se trata de familiares de hombres y mujeres desaparecidas, así como de víctimas de feminicidio, que este Día de Muertos acuden a visitar la fosa común, el espacio del cementerio donde se depositan los restos de personas no identificadas o de aquellas que, aunque fueron identificadas, no han sido reclamadas por sus familias, o de quienes permanecen allí porque sus familiares no cuentan con recursos para un entierro particular o han decidido que sus restos sean inhumados en ese lugar.
Bajo el lema ‘Identificar también es buscar’, las familias buscan honrar la memoria de las más de 3 mil personas sepultadas en la fosa común de Ciudad Juárez y recordar que cada una tiene un nombre, un rostro, una familia y una historia que merece ser dignificada.
Lee también: El tortuoso camino de recuperar un cuerpo de la fosa común en Ciudad Juárez
Un par de horas después de la llegada, cerca de las 10 de la mañana, las familias forman una fila detrás de las sillas colocadas para la tradicional misa católica en honor a los fieles difuntos, mientras esperan a que el sacerdote Armando Benavides bendiga las cruces que llevarán hasta la fosa.
Al terminar la ceremonia, madres, hermanas, padres y sobrinos emprenden el recorrido hacia uno de los extremos del panteón, con las cruces al hombro, en una especie de viacrucis improvisado que atraviesa la multitud que a esa hora ya ocupa buena parte del cementerio, mientras a su lado avanzan periodistas y detrás un par de motonetas de paramédicos.
Una vez en la fosa, frente a las tumbas apenas identificadas con una estaca con las letras ‘SIEC’ (Sistema de Ingreso y Egreso de Cadáveres), las familias rastrillan la tierra, quitan la hierba y escarban para colocar las cruces blancas; luego acomodan flores de plástico y comparten allí sus alimentos, como suelen hacerlo quienes visitan a sus familiares muertos.
Acompañadas por el Centro de Derechos Humanos Paso del Norte, organización que brinda acompañamiento a familias de personas desaparecidas y a sobrevivientes de tortura en Ciudad Juárez, las familias leen un pronunciamiento en el que exigen procesos de identificación más eficientes ante la crisis forense que enfrenta el país, y reivindican la dignidad y la memoria de quienes están en la fosa común.
“Ante la magnitud de esta problemática, resulta impostergable que las autoridades competentes asuman su responsabilidad con celeridad y compromiso. Es urgente la implementación de estrategias forenses efectivas, la articulación de un trabajo verdaderamente coordinado entre las distintas instituciones y la asignación prioritaria de recursos humanos, técnicos y financieros para revertir el rezago en materia de identificación”, señala Leyver Montejo, abogado de la organización.
Las familias también señalan que no puede hablarse de justicia mientras miles de cuerpos permanezcan en fosas oficiales y recuerdan que su búsqueda sigue enfocada en encontrar con vida a sus hijos y familiares.
“Venimos a nombrar la ausencia, a defender la memoria colectiva y a acompañar a las miles de personas que yacen en este sitio en el anonimato. Ellas y ellos tienen una historia, una familia que no ha dejado de esperarles, un rostro y un nombre que nadie tiene derecho a borrar. Quienes están aquí sepultados no son cifras ni registros en un expediente; son los hijos, hermanas, padres y madres de alguien. Por eso hoy lo decimos con toda la fuerza: identificar también es buscar”, dicen.
Hay 3 mil 072 personas en la fosa común; la mayoría son hombres sin identificar
De acuerdo con información de la Fiscalía General del Estado de Chihuahua, a través de la Dirección de Servicios Periciales, entre el 1 de enero de 2007 y el 15 de septiembre de 2026, un total de 3 mil 072 personas fueron inhumadas en la fosa común del Panteón Municipal San Rafael, de las cuales 2 mil 749 permanecen sin identificar y 323 han sido identificadas.
Los restos corresponden a personas localizadas en la Zona Norte del estado, que comprende los municipios de Juárez, Ahumada, Guadalupe, Práxedis, Janos y Ascensión. Sin embargo, gran parte fueron encontrados en Ciudad Juárez: 3 mil 048, mientras que los demás corresponden a Ahumada, Guadalupe y Práxedis, con ocho personas cada uno.
La mayoría de quienes permanecen en este espacio son hombres. De acuerdo con los registros de la Fiscalía, 2 mil 715 corresponden al género masculino, 252 al femenino y 105 están clasificados como indeterminados.
También puedes leer: Desaparecer en una fosa común, desde la ‘guerra sucia’ hasta ahora
El registro abarca casi dos décadas, desde 2007, año en que, según la información oficial, se formalizó el funcionamiento del Servicio Médico Forense (Semefo) en Chihuahua, con instalaciones propias y métodos de registro sistematizado para el manejo de estos datos. En ese periodo, 2016 fue el año con más inhumaciones, con 238 personas, así como el año en el que se registró el mayor número de identificaciones, con 59.
A pesar de que las tumbas apenas son identificables y el espacio permanece con basura y maleza, la Fiscalía señaló, en respuesta a la solicitud de información 080139726000624, que el término ‘fosa común’ es actualmente considerado obsoleto y que la denominación utilizada por la institución es ‘fosa digna’.
La dependencia explicó que cada cadáver es inhumado de manera individual, dentro de una bolsa mortuoria y un cajón de madera, y agregó que la bolsa contiene un identificador con el número de SIEC, un control interno para confirmar la identidad de los restos en caso de una exhumación.
Sin embargo, tanto los señalamientos como el mapa ubicado en la entrada principal del panteón, que delimita los distintos sectores del cementerio, siguen identificando el lugar como fosa común, y ese es, también, el nombre con el que lo conoce la mayoría de la población.
La Fiscalía informó además, en respuesta a la solicitud 080139726000626, que entre 2008 y 2024 fueron identificadas y exhumadas 94 personas mediante técnicas de genética, odontología, entrevistas, cotejo de características físicas y lofoscopía. La mayoría de estos procedimientos se realizó entre 2020 y 2022.
A estas cifras se suman los 919 cuerpos, osamentas y restos humanos que están bajo resguardo del Semefo en Ciudad Juárez, algunos de ellos con casi 20 años en estas instalaciones sin que se haya determinado quiénes son.
El registro más antiguo corresponde a un resto clasificado como “CADÁVER INCOMPLETO”, del que tampoco se ha establecido el nombre ni la edad, que, según los datos oficiales, está bajo resguardo desde el 26 de enero de 2007.
En conjunto, entre las personas inhumadas sin identificar en la fosa común y los restos que continúan bajo resguardo del Semefo, los restos de 3 mil 668 personas en poder de la autoridad siguen sin ser identificadas en la zona norte de Chihuahua.
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Este trabajo fue realizado por La Verdad Juárez, que forma parte Territorial Alianza de Medios. Para consultar el contenido original, dar clic aquí.







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