El gobernador y el Congreso del Estado están convocados a actuar en la misma dirección en que van los sinaloenses con los tesones de construcción de paz positiva, sin escatimar en esfuerzos ni inversión pública en una cuestión que es de máxima prioridad.
EDITORIAL
Lejos de tratarse de una decisión administrativa o de cuidado a la imagen política, la determinación de realizar la edición 2025 de la Feria Ganadera tendrá que ser resultado de una buena estrategia de seguridad pública.
Lo que resalta es la inacción de los órganos electorales para realizar la vigilancia y sanción que por ley les corresponde, vacío de autoridad que fomenta el oportunismo de la partidocracia.
Si las instituciones y quienes las presiden ignoran la emergencia de unir a la sociedad en esta crucial batalla cívica, entonces estarán en evidencia las omisiones que aportan para que la narcoguerra continúe.
Rocha Moya debe asumir la obligación que el desempeño del cargo le determina, de gobernar para todos de manera receptiva e incluyente.
Ante tantas alarmas encendidas en Sinaloa, el gobernador Rocha hace lo correcto al tocar puertas en la federación que corrijan omisiones o abandonos de consecuencias devastadoras.
El Ayuntamiento de Mazatlán y el Gobierno de Sinaloa estarían involucrados en este hecho, por acción u omisión, si de inmediato no toman las medidas y aplican las acciones legales que derivan.
Desidia o ineptitud de los parlamentarios sinaloenses, la verdad es que no sacan adelante al estado y lo que le asestan es otro empujón hacia el colapso.
La realidad expone que el fortalecimiento a la estrategia de combate a la violencia con visión de construcción de paz duradera tiene que ser la prioridad que abracen el gobernador Rubén Rocha Moya y la 65 Legislatura del Congreso del Estado.
Si el acoso alcanzó a la presidenta Sheinbaum ¿en qué nivel de afectación estarán millones de mujeres de comunidades urbanas, rurales e indígenas en desamparo y legal e indiferencia gubernamental?