Reflexiones

Dr. Jorge Rafael Figueroa Elenes

El Plan Estatal de Desarrollo de Sinaloa 2022-2027. En materia económica, lo relevante y lo que faltó

Todo bien, el problema es ¿Cómo lo vamos a lograr? Paso pues a analizar el eje estratégico Desarrollo Económico del referido PED.

Hace tres semanas el gobierno del estado de Sinaloa que encabeza el Doctor Rubén Rocha Moya presentó el Plan Estatal de Desarrollo (PED), documento que guiará el desempeño de su administración durante el periodo 2022-2027. El PED se estructura a través de tres grandes ejes estratégicos: Bienestar Social Sostenible, Desarrollo Económico y, Gobierno Democrático, Promotor de Paz, Seguridad, Ética y Eficiencia.

Dedicaré este espacio para hacer algunas reflexiones de lo planteado particularmente en el eje estratégico Desarrollo Económico (EEDE), el que incluye seis apartados, Agricultura y Ganadería Sostenibles para el Bienestar, Pesca y Acuacultura Ordenada y Sostenible, Oportunidades de Inversión para Diversificar y Expandir la Economía, Aprovechamiento del Potencial y Atractivo de Espacios y Destinos Turísticos, Infraestructura para el Desarrollo Económico y el Bienestar y,  Ciencia, Tecnología e Innovación con Impacto en Sectores Productivos.

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Mis comentarios se concentrarán en hacer notar aquellos aspectos que me parecen más relevantes, en reforzar algunos señalamientos y, en señalar aquellos temas que me parece están ausentes en el Plan y debieron ser incluidos. Lo hago con un afán propositivo, sobre todo considerando que los planes son siempre documentos inacabados y perfectibles y que, además, al estar sujetos a los procesos de control y seguimiento, sus estrategias, acciones y metas se pueden siempre redireccionar.

Empezaré por decir que comparto las preocupaciones en materia económica expresadas en el Plan en el sentido de que Sinaloa, en lo que va del presente siglo (2000–2020), ha registrado un crecimiento económico muy débil, de sólo 1.7% promedio anual, muy similar al promedio nacional. Incluso en el documento se reconoce, para un periodo más amplio, 1996-2020 (25 años), que Sinaloa ha registrado una tasa de crecimiento promedio anual del 1.9%, por abajo del promedio nacional que en ese mismo periodo fue del 2.2%. Adicionalmente, yo diría que con estas cifras Sinaloa se ubica, en el tercero de los cuadrantes de desempeño económico de las entidades federativas de México, en donde están las regiones con bajo ingreso per cápita y lento crecimiento económico.

Para revertir esta situación, el Plan plantea que en los próximos años el gobierno del estado sumará esfuerzos coordinados con el gobierno federal, los municipios, el sector privado, las instituciones educativas y los agrupamientos diversos de trabajadores. En el futuro, se dice, Sinaloa se ve como un estado más justo, con un desarrollo económico incluyente, equilibrado entre regiones, sostenido con la innovación y competitividad de los sectores estratégicos, generador de oportunidades de inversión que detonan la expansión de la economía a través de la industrialización y diversificación económica del estado contribuyendo a la creación de nuevos y mejores empleos que se reflejan en el bienestar social de todas y todos los sinaloenses.

Todo bien, el problema es ¿Cómo lo vamos a lograr? Paso pues a analizar el eje estratégico Desarrollo Económico del referido PED.

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Lo primero que diré es que, como también lo señalé en el análisis que hice del PED de QOC en una colaboración de octubre del año pasado, me llama la atención que al desempeño del sector primario se le dedican dos apartados en el EEDE, mientras que no hay una mención explícita para los sectores secundario y terciario (salvo el turismo), y la atención se concentra en los temas de agricultura, ganadería, pesca, turismo y, ciencia, tecnología e innovación. El tema de la actividad industrial y particularmente la industria manufactura están incluidos en el apartado tres, que se refiere a Oportunidades de Inversión para Diversificar y Expandir la Economía.

Como antes dije, no desconozco que las actividades primarias para Sinaloa son muy importantes, pero de acuerdo con los Censos Económicos 2019, en términos de unidades económicas, solo representan el 2.2 por ciento, el 5.5 de la población ocupada de la entidad y apenas el 3.1 por ciento de la producción bruta total. En cambio, en unidades económicas, población ocupada y aportación a la producción bruta total de la entidad, el sector secundario tiene cifras de 11.1,18.2 y 35.2 por ciento, mientras que el sector terciario (el de mayor participación) aporta 86.8, 76.3 y 61.7 por ciento.

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Sin embargo, también es cierto que el sector primario sinaloense es el único de todos sus sectores que participa de manera relevante en la producción sectorial nacional. Las unidades económicas del sector primario sinaloense representan el 9.5 por ciento de las unidades económicas nacionales en el sector, el 14.7 de la población ocupada y el 18.7 por ciento de la producción bruta del sector primario nacional. El sector primario también es importante porque casi la mitad de la producción de las industrias manufactureras sinaloenses tiene relación con la producción de alimentos (37.5%) y bebidas (10.3%). Además, en el caso de las exportaciones, los subsectores con la mayor participación son las exportaciones agrícolas (66.6%) y las generadas por la industria alimentaria (18.8%). De igual forma, Sinaloa, en el ámbito nacional, tiene una participación importante en las exportaciones agrícolas (15.6% y lugar 2), en las ganaderas (9.3% y lugar 3) y en las exportaciones de la industria alimentaria (4.8% y lugar 8).

De cualquier modo, la impresión que me queda es que los temas de minería, construcción, industria manufacturera, comercio y servicios, deberían tener una mayor consideración, en los hechos y en el Plan.

En general puedo decir que me parecen aceptables las estrategias y las acciones que se proponen para el impulso de las actividades primarias contempladas en los apartados uno y dos del EEDE, particularmente en lo que tiene que ver con la atención a la problemática del agua, la recuperación del llamado estatus zoosanitario que por ahora impide el acceso de los productores ganaderos sinaloenses a los mercados de exportación nacionales e internacionales, el reordenamiento del sector pesquero y, el fortalecimiento y la promoción de la investigación científica, la innovación y el financiamiento en el sector acuícola.  

Decía que en el apartado de Oportunidades de Inversión para Diversificar y Expandir la Economía se incluye el diagnóstico y las estrategias para atender los rezagos en el desempeño de las actividades secundarias, destacándose el de la industria manufacturera. En este apartado se incluyen también los temas de las exportaciones y la Inversión Extranjera Directa. Sobre ellos, el diagnóstico reconoce lo que en las reflexiones sobre el comportamiento de la economía sinaloense he señalado en diversas ocasiones. Esto es, que las actividades que integran el sector industrial tienen muy baja participación en la estructura productiva del estado y que muestran una lenta dinámica de crecimiento. También se dice que, en el análisis específico de la industria manufacturera, esta aporta el 18% del PIB total nacional; en cambio, Sinaloa solo tiene una aportación del 9%. Sinaloa aún no muestra evidencias de haber emprendido el tránsito hacía un desarrollo sostenido y dinámico, liderado por una industria manufacturera competitiva y basada en la tecnología y la innovación. La industrialización, se dice, ha sido el gran propósito de los gobiernos; sin embargo, no termina por cuajar.  

Para revertir esta situación, en el EEDE del PED se propone; diseñar y ejecutar la agenda de promoción de inversiones en México y en el extranjero para generar proyectos de inversión; aterrizar proyectos de inversión priorizando a las regiones más rezagadas a través de propuestas de valor que avalen la atractividad de las regiones; promover el desarrollo de infraestructura industrial y logística competitiva; proyectar el estado de Sinaloa en el proyecto Mar de Cortés y; solicitar la adquisición de reserva a territorial en zonas estratégicas para la creación de parques industriales.

Considero que para estos temas se pudo y se puede ir más allá. Por ejemplo, considerar el diseño de un Plan Estratégico de Industrialización que para impulsarlo contemplara, entre otras cosas, el establecimiento de un acuerdo o un pacto en el que participaran los empresarios más importantes de la entidad, el gobierno federal, las Instituciones de Educación Superior y las cámaras empresariales. Creo que factores importantes para el diseño e implementación de este Plan serían el impulso a la Ley de Planeación para el Desarrollo del Estado de Sinaloa y sus Municipios y, la redefinición de la estructura y el funcionamiento del Consejo para el Desarrollo Económico de Sinaloa (CODESIN).

El Plan Estratégico de Industrialización sentaría las bases para acercarnos a la tan anhelada diversificación de la estructura productiva de la entidad y crearía las condiciones para escalar posiciones en los niveles de bienestar económico y social. La modificación de la estructura productiva permitiría mejorar la participación de Sinaloa en el conjunto de las exportaciones nacionales y en la atractividad de inversiones productivas en sectores estratégicos, variables en las que Sinaloa muestra un evidente rezago. Los siguientes datos, señalados en una colaboración anterior dan cuenta de ello. Sinaloa muestra un evidente rezago estructural que se expresa, dije hace algunos meses, entre otros indicadores, en la baja participación del PIB en los llamados sectores de alto crecimiento (lugar 23 en el país), la escasa diversificación económica (lugar 17), la poca complejidad económica de nuestras actividades productivas en sectores de innovación (lugar 26), nuestra pobre participación en el conjunto de las exportaciones nacionales (apenas 0.7% y el lugar 19 en el país), la muy baja participación de las exportaciones en el PIBE (lugar 27) y, la también muy baja participación de Sinaloa en el total de la Inversión Extranjera Directa (IED) recibida por el país en los últimos 20 años (apenas 1.1% y lugar 20 en el país). 

Los últimos apartados del EEDE se refieren al Turismo, la Infraestructura Social y Productiva y, la Ciencia, Tecnología e Innovación. Se trata sin duda de tres aspectos íntimamente ligados con las aspiraciones de un Sinaloa mejor en materia económica y social. En el caso del sector turismo, solo destacar que comparto el interés por dotar de una mayor infraestructura al sector para competir en mejores condiciones con otros destinos turísticos de la región y estar en la posibilidad de atraer turistas generadores de una mayor derrama económica. En relación con la Infraestructura resultan relevantes las obras que se construirán en el norte del estado para potenciar al Puerto de Topolobampo y, en el sur, el caso de la Presa Santa María que generará nuevas vocaciones productivas en esa región. Siento, sin embargo, que hizo falta establecer un mayor compromiso con los temas de infraestructura para el Puerto de Mazatlán, ya que ampliar la infraestructura portuaria y disponer de una infraestructura ferroviaria que conecte al Puerto de Mazatlán con los estados del Corredor del Norte, de la región del Bajío, los estados de la Unión Americana y con el continente Asiático, especialmente con las economías de China, Japón y Corea, siguen siendo los grandes desafíos que deben atenderse para mejorar la competitividad de la región sur del estado y de Sinaloa en su conjunto.  Estoy convencido que Mazatlán puede convertirse en uno de los puertos más importantes del país, pero hay que trabajar para ello. En los temas de la Ciencia, Tecnología e innovación, solo agregar lo importante que sería, para alinearlos con el desempeño de los procesos de diversificación de la estructura productiva, el que las Instituciones de Educación Superior trabajaran en la planeación de la oferta de los programas de licenciatura y posgrado.

Para terminar, los temas que no fueron incluidos y que creo debieron estar en el EEDE del PED. Estos son, la participación de Sinaloa en la llamada Alianza del Pacífico: “Noroeste Mexicano en Transformación”, la Economía Circular y la creación de los municipios de Eldorado y Juan José Ríos.

La participación en la Alianza del Pacifico, porque es una oportunidad que debe formalizarse a través de un plan estratégico para incorporarse a ella, para así aprovechar el impulso en materia económica que ha caracterizado a las economías de la región noroeste en las últimas décadas y más recientemente el que han recibido con la entrada en vigor del programa Zona Libre de la Frontera Norte (ZLFN). Reitero lo que dije a mediados del año pasado en este medio, creo que estaríamos hablando de un nuevo modelo de desarrollo para la entidad y la región, siempre que se cumpliera con los principios básicos que ahí señalo.

Incluir en el PED el tema de la Economía Circular y comprometerse con él, también es importante porque implica incorporarnos al reconocimiento de que el modelo productivo utilizado a lo largo del siglo XX y en lo que va del actual, nos ha llevado a una situación que se caracteriza por el calentamiento global, la destrucción del ambiente y el agotamiento de los recursos. Los procesos de producción se han caracterizado por la secuencia extracción-consumo-desecho, pero esta se ha vuelto insostenible, lo que hace necesario un cambio profundo en nuestra manera de hacer las cosas. No se trata precisamente de una oportunidad, sino de una responsabilidad, de una obligación de transitar hacia un crecimiento económico desligado del consumo irresponsable de recursos.

Pero, además, la Economía Circular es un tema que no tiene que ver exclusivamente con la producción de bienes, sino que implica también aspectos legales, culturales, educativos y de políticas públicas. Debe pues entenderse en un sentido amplio. Se trata de hacer un replanteamiento sustancial que incluya el diseño y la implementación de políticas públicas que acompañen cambios en el modo de producir, en los patrones de consumo y en los hábitos de la ciudadanía.

Por eso, en el mundo, cada vez más países y regiones están abandonando el modelo de producción basado en extraer-producir-consumir-desechar (modelo lineal), para cambiarlo por otro que se caracterice por priorizar la prolongación de la vida de los productos y establecer esquemas que posibiliten su reúso y reciclaje para volver a utilizarlos como materias primas. A este nuevo modelo es a lo que se ha llamado Economía Circular.

Ya existe en México una Ley de Economía Circular y para los efectos de esta Ley, se consideran como instrumentos de fomento, control, manejo y mejora de la Economía Circular, el Programa Nacional de Economía Circular (establecerá las bases para que la Federación, las entidades federativas y los municipios se coordinen para transitar hacia una Economía Circular, con visión de mediano y largo plazo), el Plan de Economía Circular y los incentivos fiscales e instrumentos económicos. El mundo camina en esta ruta y tenemos que adaptarnos y estar preparados, porque, además, no pasará mucho tiempo para que el comercio internacional condicione los intercambios comerciales al apego a estos lineamientos.

Por último, un tema que no puede ni debe ignorarse.

Los municipios 19 y 20, Eldorado y Juan José Ríos, que ya fueron creados y que entrarán en operación a mediados del sexenio, en 2024. Los nuevos municipios modificarán muchos aspectos de la vida económica, política y social de la entidad. En el ámbito económico estos tienen que ver con sentar las bases para que inicien su operación sin las desventajas y los rezagos que caracterizan a más de la mitad de los municipios de Sinaloa. Desde mi perspectiva, se trata de dos municipios que nacerán fuertes y con mejores condiciones que las que caracterizan a muchos de los que ya existen, sin embargo, se requiere apoyarlos y prepararlos en la fase previa al inicio de sus operaciones. Se hace necesaria pues, una estrategia para su atención y acompañamiento antes y después del 2024. Por otra parte, al menos en el caso de Eldorado, aprecio que se presentarán los elementos propicios para la creación de una zona de conurbación que formarían los municipios de Culiacán, Navolato y el Eldorado. Nuevas y mejores infraestructuras se requerirán para aprovechar el potencial que el nuevo municipio aportará en materia de actividades comerciales, industriales y turísticas, si como ha sido su aspiración durante muchos años, al fin pueden aprovechar su zona litoral para explotarla a partir de sus iniciativas y recursos. En el caso de Juan José Ríos, su fortaleza derivará de su independencia para el impulso de las actividades primarias, los posibles procesos de industrialización asociados a la vocación por la producción primaria y el repunte de las actividades de comercio y servicios. El asunto es que el gobierno del estado no puede ni debe ser ajeno a ninguno de estos procesos.  

Las opiniones expresadas aquí son responsabilidad del autor y no necesariamente reflejan la línea editorial de ESPEJO.

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