La “guerra” en Sinaloa que se lleva a cabo por dos grupos criminales del cártel que lleva el mismo nombre del Estado ha dejado un saldo sangriento: 421 asesinatos y 433 desapariciones.
Pero la violencia no se reduce únicamente a personas muertas o desaparecidas, sino que también debe verse otras violencias que han ocurrido en Culiacán, Navolato, Eldorado, Cosalá, Elota, San Ignacio, Concordia y Mazatlán principalmente.
Desde el 9 de septiembre se ha desarrollado una confrontación entre dos grupos que, de acuerdo a la Defensa, corresponden a “los Mayos” y “los Chapitos”, para referirse a los hijos de criminales como Ismael “el Mayo” Zambada y Joaquín “el Chapo” Guzmán.
Desde esa fecha al 9 de noviembre -dos meses exactamente- han ocurrido:
- 77 Ataques entre ellos, contra fuerzas armadas y contra la población
- 49 enfrentamientos
- 23 personas han resultado heridas
- 35 aseguramientos con arsenales y vehículos blindados
- 28 operativos militares
- 13 registros confirmados con ponchallantas
- 27 bloqueos
- 7 detenciones de alto rango
- 6 amenazas contra políticos
- 4 bombas desactivadas
- 4 incendios provocados
- 2 registros de desplazamientos forzados (uno en Concordia y otro en San Ignacio)
- 2 investigaciones contra funcionarios (policías)
La numeralia recogida por Revista ESPEJO corresponde a un registro hecho en tres bases de datos, las cuales se nutren con notas periodísticas, comunicados de la Defensa, la Fiscalía General de la República, Fiscalía General de la República, Secretaría de Seguridad Pública, colectivos de búsqueda de personas desaparecidas y la Comisión Estatal de Búsqueda.
Los eventos contabilizados pueden tener más situaciones de violencia, pero se ha tomado en cuenta los hechos más relevantes.
El daño social ha sido amplio, pues durante dos meses se ha tenido ausentismo escolar importante. De acuerdo con la Secretaría de Educación Pública, aún hasta el 27 de octubre se contaba con el 35 por ciento de ausentismo presencial, pues hay padres y madres que han decidido no enviar a sus hijos e hijas a las escuelas.
Hay también ranchos y poblados que no tienen clases presenciales, es como la pandemia de Covid-19, pero esta vez el miedo no es por un posible contagio, sino por una posible herida, muerte o desaparición.
Incluso, en las escuelas públicas se ha comenzado a presentar protocolos de seguridad que les indican:
* Si suenan los balazos, todos se tiran al piso.
*Si se puede, todos debajo de mesas y sillas. Ahí deben permanecer.
En estos dos meses también se cuenta la historia de decenas de personas inocentes, algunas de ellas víctimas inocentes, también llamadas víctimas colaterales. El número, sin embargo, es desconocido, salvo por casos como el de Juan Carlos Sánchez, un joven que fue asesinado en el fraccionamiento Tres Ríos el 21 de septiembre, o a Jason Zavala y Yukhie Adaly, jóvenes estudiantes que buscaban evadir el robo de su vehículo, pero fueron alcanzados por hombres armados que los asesinaron.
Los números sobre asesinatos y desapariciones pueden no coincidir con los datos otorgados por el gobierno de Sinaloa, pero es porque no cuenta las muertes a mano del Ejército y Guardia Nacional, tampoco registra todas las desapariciones porque hay familias que tienen el temor de denunciar y sufrir represalias.
Este mapa tampoco cuenta los casos de extorsión o secuestro exprés, los cuales se han desarrollado en los últimos dos meses, pero ha sido difícil documentarlos porque las víctimas han expresado temor.
El mapa puede ser consultado enseguida:
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