En el epicentro de la vida comercial y cotidiana de Culiacán se guarda un secreto que pide ser explorado por los amantes de la lectura. Es un pequeño rincón cultural en medio de una ciudad que resiste a tiempos difíciles.
Es la librería Santa María. Aquí la literatura se respira en las paredes de una vieja casa que ha sido habitada por tres generaciones. Hoy la ocupa Jorge Enrique Murillo Gómez Llanes, un comerciante apasionado por la lectura que combina su trabajo con su gusto por los libros.
“No soy escritor. Me gusta leer y hace mucho que me gusta leer. Cuando empecé a leer si tuve una intención de escribir, pero nunca me gustó lo que escribía y pienso que no tengo el talento que a mí me gustaría como para animarme e invertirle tantas horas al día a la escritura”, comparte en entrevista para Espejo.
Sobre la calle Ignacio Zaragoza número 229 se encuentra una casa con una amplia cochera. Desde el exterior se logra ver unas mesas con sus sillas y un letrero que dice “Santa María, comida, arte, libros”. Al ingresar en lo que antes era una sala se vislumbran libros cuidadosamente ordenados en mesas y libreros, todos a la venta.
Inclusive el nombre del negocio está inspirado en la literatura, como lo explica Jorge Enrique. Santa María es un pueblo ficticio creado por el escritor uruguayo Juan Carlos Onetti, donde transcurren muchos de sus cuentos y textos, al estilo de Macondo de Gabriel García Márquez.
Jorge comenta que su gusto por leer lo agarró relativamente tarde, cuando tenía unos 22 años, sin embargo, ese primer libro que lo atrapó lo recuerda como si hubiera sido ayer. Un día se encontraba esperando a una vieja novia y tras su demora optó por tomar un libro de forma fortuita.
“Era la Fiesta del chivo de Mario Vargas Llosa. Esa fue mi introducción a la literatura, fue el primer libro que me entusiasmó y dije ‘Oau, esto es la literatura’. Primero empecé a leer los libros de mi papá, cuando me los acabé empecé a comprar por mi cuenta”, recuerda.
En aquel tiempo llevaba una vida normal, estudiaba Finanzas, pero conforme cada vez más leía, comenzaba a replantearse cosas. Algún tiempo se hizo cargo de un negocio de comida de su familia y mejor se convirtió en comerciante.
“En paralelo, yo siempre tuve la intención de poner una librería. Dije, voy acondicionar una parte de la casa para que ahí sea librería”, menciona.
Un amigo escritor, Albaro Sandoval, fue una de las personas que lo animaron. Entonces, con un dinero ahorrado, se puso a contactar algunas editoriales y distribuidoras de libros y así comenzó la librearía Santa María.
“Tengo la idea de que sean libros que a mí me gustan, que yo sepa que tienen cierta calidad, entonces, no vendo best seller, siempre fue la idea de guardar cierta curaduría, de escoger literatura que yo creo que vale la pena”, resalta.
“No es una librería muy surtida como me gustaría, pero la intención es que sea librería”, sostiene.
Después de terminar la jornada del negocio de comida, Jorge Enrique Murillo Gómez Llanes lo dedica a organizar talleres o círculos de lectura. Este 2026 arrancó con un club de lectura de cuento y novela, comenzando con Las 100 lecturas favoritas de David Bowie.




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