Mazatlán, Sinaloa.- Desde fuera, la casa de Leopoldo Lizárraga resultaba enigmática. Plantas al frente y un arco de ladrillo pintado de verde anunciaban que ahí vivía una familia creativa.
Al entrar, la sospecha se confirmaba. Una pecera con peces neón daba la bienvenida. En la sala, una colección de carros Hot Wheels, figuras de acción de superhéroes y revistas viejas de lucha libre mexicana se alineaban como si custodiaran algo.
Esa es la guarida de Don Polo. Ahí, entre recuerdos y pasiones, nacen los juguetes de luchadores que él mismo diseña y pinta a mano, con esmero y oficio.

Luchadores creados por Don Polo, pintados a mano desde su taller en casa.
A sus 67 años, la pasión por el coleccionismo lo llevó a emprender “Polo Toys”, un proyecto que poco tiene que ver con su profesión: la venta de productos químicos industriales.
“Yo tengo mi colección de juguetes y esto es mi hobby. Uno de mis hijos también es coleccionista, el mayor. Un día mis nietos trajeron foamy moldeable y me puse a moldear. Pensé que podía hacer mis propios luchadores… y así empecé”, recordó Don Polo.
Al inicio, los materiales eran básicos: pintura, pinceles y foamy moldeable. Pero conforme avanzó, comenzó a experimentar con nuevas técnicas e incluso a crear su propia serie de luchadores, inspirados en profesiones y elementos de la naturaleza.

Afuera del estadio Germán Evers, Don Polo ofrece sus luchadores hechos a mano a quienes pasan.
Con el tiempo, y a medida que las figuras se acumulaban, sus hijos lo impulsaron a compartir su trabajo. Su pasatiempo podía ser algo más. Entre todos le ayudaron a dar el siguiente paso: diseñaron etiquetas, abrieron una página en Facebook y comenzaron a digitalizar sus creaciones.
Ahora, Don Polo va por otro sueño: hacer un álbum de estampitas, como los que llenaba con paciencia y emoción cuando era niño.
“Estoy trabajando en un álbum con 54 luchadores. Los dividí en secciones: fuego, mar, desierto y rancho… todos salen de mi imaginación”, explicó mientras mostraba sus creaciones.
Hace ocho meses empezó a vender. Su primer puesto fue afuera de la cancha Germán Evers, donde se organizan funciones de lucha libre. Ahí, Don Polo llega con figuras de los luchadores que aparecen en la cartelera.

En sus manos, el fomi y la pintura se convierten en luchadores.
También se instala en el tianguis de la Juárez, donde en una mesita improvisada ofrece sus productos personalizados todos los domingos, desde las 04:00 de la mañana hasta la 01:00 de la tarde. Pero su venta presencial no se limita a Mazatlán: también ha participado en el JugueCon, un bazar especializado en juguetes y artículos coleccionables que se realiza en Culiacán.
“Hace poco, afuera de una función conocí a una persona de Ciudad de México que también hace figuras y me va a ayudar a conseguir el monito así limpio. Ahorita los compro en paquete, ya pintados, y los modifico viendo fotos de luchadores. Por ejemplo, el 30 de abril viene Mr. Iguana y ya ando trabajando para tener varios; lo pinto con todo y su iguanita”, contó.
Los precios varían. Un luchador cuesta alrededor de 40 pesos; los más grandes pueden llegar a 100. También tiene figuras inspiradas en personajes como Don Ramón, de El Chavo del 8, y Homero Simpson, que rondan los 50 pesos.

Cada fin domingo, Don Polo lleva sus luchadores al tianguis de la Juárez.
A pesar de la edad, en su guarida Don Polo sigue pintando. Tiene un pequeño espacio en su recámara con pinturas de todos los colores y pinceles listos para usarse. Pasa el brochazo sobre la figurita y la convierte en el Místico, el Santo o Blue Demon.
A sus 67 años, no solo pinta juguetes: sigue inventando mundos.

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