Culiacán, Sinaloa.- A bordo de motocicletas o vehículos compactos, hombres armados se detienen apenas unos segundos, lo suficiente para lanzar una bomba molotov, arrojar un explosivo artesanal o rociar gasolina sobre la fachada. Luego, el fuego. Las llamas trepan por cortinas metálicas, puertas y ventanas, consumiendo el negocio. A veces ocurre de madrugada; otras, a plena luz del día, incluso con clientes y trabajadores dentro.

El incendio de locales comerciales e inmuebles dedicados a alguna actividad económica ha formado parte de la ola de delitos contra la actividad comercial en Culiacán, característica del periodo de crisis de inseguridad y violencia en la entidad debido al conflicto interno del narcotráfico que actualmente se desarrolla.

Restaurantes, salones de ventos y hasta colegios privados han sido algunos de los giros de negocios atravesados por la quema intencionada que miembros de grupos del crimen organizado han efectuado en el estado desde septiembre de 2024, mes en que estalló la guerra interna del cártel de Sinaloa.

Desde entonces, se han registrado por lo menos 25 incendios intencionales en negocios en todo el estado. Es la cifra de quema de establecimientos cuyo origen se ha confirmado como provocado por parte de personas armadas o asociado a un delito, como el vandalismo, tiroteo de la fachada, o asesinato de sus propietarios.

De estos 25 incidentes confirmados, 24 sucedieron en Culiacán y 1 en Mazatlán. El giro de negocio que más se repiten es el de restaurantes y venta de alimentos preparados, con 7 en total. Le siguen los salones de eventos, con 4. Otros rubros con más de un caso han sido los expendios, tiendas de ropa y habitaciones de motel.

Para Miguel Calderón, presidente del Consejo Estatal de Seguridad Pública de Sinaloa, este tipo de hechos abonan a la percepción de inseguridad entre la población.

“Es muy lamentable que en un lugar como el estado de Sinaloa, que ha sido un lugar donde históricamente han abundado las oportunidades de negocio y donde las personas tienen ese rasgo emprendedor, esta crisis de violencia llegue a estos acontecimientos que se han llevado en contra de algunos establecimientos, o dentro y en las inmediaciones de establecimientos“, comentó en entrevista para ESPEJO.

 

Entre los casos notables, y que han provocado gran consternación en el sector privado y ciudadanía de la capital sinaloense, está el incendio del restaurante “La Chuparrosa Enamorada“, un emblemático negocio familiar en Bacurimí. Al incendio del negocio, le siguió el asesinato de su propietario, el señor Jorge Peraza Bernal, quien poco antes acababa de recibir el premio al mérito restaurantero.

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