Mazatlán, Sinaloa.- La crisis camina otra vez. Los acuacultores aseguran que el tiempo se agotó. Que cada semana sin solución representa más pérdidas. Que cada cosecha vendida a menor precio hace más profunda la tumba.
Mientras en Culiacán y Guasave los productores agrícolas levanta las plumas de las casetas de peaje, en Mazatlán los acuacultores deciden gritar una crisis que, aseguran, los está dejando sin trabajo y sin futuro.
Alrededor de 400 productores de camarón provenientes se acomodan por la avenida Camarón Sábalo, la parte la zona turística de Mazatlán. La demanda es la misma de hace cinco meses. La misma que los puso en esta mis calle el pasado 29 de enero. La misma que, aseguran, nadie ha resuelto: detener el ingreso ilegal de camarón extranjero, principalmente procedente de Ecuador.
Carlos Urías Espinoza, presidente del Consejo Nacional de Productores Acuícolas de Camarón, resume la gravedad de la situación en una cifra que duele como un llanto: cuatro mil empleos perdidos tan sólo este año en Sinaloa.
“Es un golpe tremendo lo que se ha dado al sector. Estamos prácticamente en una quiebra total. Estimamos que al menos hay unos 4 mil empleos perdidos para Sinaloa este año…”
La marcha se cuaja desde antes de las 11 de la mañana, a unos dos kilómetros de las oficinas de la Comisión Nacional de Acuacultura y Pesca (Conapesca). Poco a poco van llegando los afectados, tomando forma el contingente.
Las mantas, tiradas sobre la banqueta, funcionan como radiografías de una industria herida.
“Acuacultores de Nayarit especie en peligro de extinción”. “Corrupción en aduanas, contrabando… quiebra acuacultura nacional”. “Miles de empleos se pierden”.
LA MISMA CALLE
La gente avanza por la avenida.
Según los productores, alrededor de seis mil toneladas mensuales de camarón ingresan ilegalmente al país. El resultado, afirman, es un mercado saturado y precios cada vez más bajos para quienes producen legalmente.
“El objetivo es cierre total de toda importación de cualquier tipo, de cualquier país. Eso es indispensable si pretendemos que el sector tienda a recuperarse”, asegura Urías Espinoza.
En enero marcharon. La historia se está repitiendo. En enero entregaron peticiones. En enero escucharon promesas. En enero tuvieron esperanza de mejoría. Cinco meses después, vuelven al mismo lugar, a la misma calle, con los mismos reclamos.
Al llegar a las oficinas de Conapesca los recibe Bernardino Muñoz, colaborador cercano del comisionado nacional, Rigoberto Salgado Vázquez. Les habla de avances, de gestiones y de competencias institucionales. Les recuerda que Conapesca no tiene facultades para cerrar fronteras ni imponer aranceles.
Pero el ambiente está cargado. De enfado, sino es que coraje.
LAS MUJERES
Hay algo contenido. Es el cansancio de las mujeres que trabajan en las granjas acuícolas y que aseguran haber visto cómo el esfuerzo de años se desmorona.
“Una vez más reuniones y dan atole con el dedo… No, señor…”
Muñoz intenta seguir respondiendo.
Otra voz femenina irrumpe desde el altavoz.
“Estamos platicando, y siempre hemos platicado, señor, pero no nos dan solución, con todo respeto”.
Los reclamos se encadenan unos con otros. Las explicaciones oficiales quedan sepultadas bajo el enojo.
Laura Magaña Alcántar, de la acuícola La Malinche dice:
“Bernardino, ya no hay tiempo ni para mesas ni para este tipo de reuniones. La única solución que estamos esperando es que la presidenta (Claudia Sheinbaum) dé el manotazo con todas las autoridades y exija que actúen. No lo hace Marina, no lo hace Aduanas, no lo hace Economía, no lo hace el SAT y no lo hace la Conapesca, que son las autoridades que tienen la facultad de hacerlo”.
La acusación que viene es más dura.
“Llegan las revisiones y no encuentran ni un kilo de camarón (ilegal) porque ustedes mismos dan el pitazo y sacan de las bodegas el camarón. ¿Así cómo vamos a avanzar? La corrupción está en todos los niveles. El cierre de las fronteras es lo único que puede detener esto. No queremos dinero, queremos que nos dejen trabajar…”
No parece una mesa de diálogo sino un desahogo colectivo.
Esta gente tiene miedo a que las granjas sigan cerrando, a que continúen desapareciendo empleos y a que la producción nacional quede atrapada en una competencia que consideran desigual.
Al final, entre reclamos y compromisos, se acordó una nueva reunión para este jueves con el titular de Conapesca, Rigoberto Salgado Vázquez. La intención es adelantar lo más posible un encuentro programado para el próximo 15 de junio con la presidenta Claudia Sheinbaum.
“El nivel de presión no debemos de bajarlo. Hay que una solución pronto porque cada día nos está costando pérdidas enormes y cada día la tumba es más profunda, y salir de ella va a ser muy complicado si no tenemos acciones inmediatas”.
Aquí volverán este jueves. A Conapesca. Otra vez.

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