Las mesas de trabajo instaladas el viernes en torno al conflicto por la instalación de la planta de amoniaco en Topolobampo despresuriza el conflicto, pero no les otorga certidumbre alguna a los opositores de esta industria ni a los inversionistas que desde 2013 eligieron el punto de la Bahía de Ohuira para instalarse como estrategia para abatir el déficit del fertilizante en México y exportarlo hacia otros países.

La reunión presidida por la secretaria de Medio Ambiente y Recursos Naturales de México, Alicia Bárcena Ibarra, pretendió en primera instancia investigar las denuncias de los habitantes y grupos indígenas de la región que prevén devastaciones enormes a los ecosistemas protegidos y actividades económicas como la pesca, así como peligro para la población en general.

Lo importante es que el Gobierno Federal procede a la toma de nota más importante desde que empezó el diferendo, involucrando esta vez a las secretarías del Medio Ambiente y Recursos Naturales, Economía, Agricultura y Desarrollo Rural, Marina y la de Gobernación, así como a la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente, Instituto Nacional de los Pueblos Indígenas, Comisión Nacional del Agua y la Comisión Nacional de Acuacultura y Pesca.

Precisamente dependerá de la investigación y el diálogo el destino de la planta de amoniaco al poner sobre la balanza los posibles daños ambientales que alegan los inconformes, y las medidas de atenuación que los inversionistas de Proman y Gas y Petroquímica de Occidente afirman implementar para sacar adelante el proyecto que solucionará el hecho de que los productores del campo de México tengan que importar el 65 por ciento del fertilizante que requieren para dicha actividad productiva.

La ruta de trabajo interinstitucional, que inclusive permite a los inconformes continuar con sus acciones de protesta, debe resolver en definitiva con puntos de consenso que atiendas a ambas partes en sus planteamientos fundamentales. La historia de dificultades que ha vivido la planta de amoniaco desde que los exgobernadores Mario López Valdez y Francisco Labastida la llevaron a ubicarse en Topolobampo es la moraleja para la inversión privada que antes de oír a los políticos debe escuchar a expertos y al hábitat.