La inversión de 454 millones de pesos y la llegada de mil militares más para reforzar las tareas de seguridad pública en Sinaloa denotan el interés del Gobierno Federal para recuperar y fortalecer la legalidad y tranquilidad en Sinaloa, pero hace necesaria la pregunta respecto a si el recurso y el despliegue castrense están dentro de la misma apuesta de bastante fuerzas armadas y nulos esfuerzos por atender las causas de la violencia.

Al precisar los rubros a que se canalizará el dinero que autorizó la presidenta Claudia Sheinbaum, que son para capacitación del personal de la Policía Estatal Preventiva y equipamiento de ésta y otras corporaciones, la gobernadora interina Yeraldine Bonilla no mencionó el financiamiento de acciones para atender y prevenir la raíz del fenómeno de la inseguridad.

En tanto, el contingente de mil efectivos del Ejército Mexicano que arribó el martes a Sinaloa, que incluye a cien integrantes de la Brigada de Fusileros Paracaidistas, confirma que la militarización es la única y última carta con la que juegan los gobiernos nacional y estatal frente a la desesperación ciudadana porque la paz no retorna después de 22 meses de narcoguerra próximos a cumplirse.

En contraste con organismos de la sociedad civil y actores del sector privado de Sinaloa que trabajan fuerte en la construcción de paz, la corta visión gubernamental no alcanza a percibir que la gran oportunidad para la pacificación tiene que ver con invertir en educación, cultura, desarrollo económico y robustecimiento del Estado de derecho.

La rehabilitación del tejido social dañado por el miedo y la atrocidad del conflicto interno en el Cártel de Sinaloa requiere de la intervención de las fuerzas armadas para ceñir a la ley a los grupos criminales, pero es esencial invertir también en lograr la paz duradera con enfoque de no repetición. La asignatura pendiente sigue siendo la ampliación del marco de atención a la violencia complementando la estrategia anticrimen con el esmero de entender y atender el problema con criterio humanista.