En Sinaloa, quienes rentan parcelas para siembra han reducido sus tarifas debido a la baja demanda, en un síntoma de la crisis que atraviesa al campo agrícola.
Aunque podría parecer una buena noticia para los productores, la caída implica una contracción del circulante dentro de la cadena de valor del sector primario, e impacta directamente a familias ejidatarias que se sostienen principalmente de la renta de sus tierras.
Hay quienes han decidido ofrecer regalada la renta de sus terrenos entre familiares o amigos para que, quien se anime a cultivar, les “aviente una feria” en caso de sacar algo de dinero. Esto, en palabras del agricultor Martín Lim, quien siembra en Balbuena, Navolato.
La agricultura de granos, particularmente en el valle de Sinaloa, viene de un ciclo agrícola 2025-2026 donde un invierno anormalmente caluroso golpeó profundamente la producción, provocando una caída pronunciada en el rendimiento por hectárea, y haciendo mella en la ya de por sí ardua situación financiera del sector.
La poca disposición para seguir invirtiendo, a falta de las condiciones para ello, se refleja en las tarifas para rentar o comprar parcelas.
“Parcelas muy buenas, con tierra de riego de excelente calidad, a un lado de la carretera, es una parcela para darla en 180 mil pesos y la están ofreciendo en 100 mil. Y ni así quiere la gente. Así, entonces, muchas se van a quedar sin sembrar”, dijo Lim, en entrevista para ESPEJO.
Jesús Rojo, presidente de la Confederación de Asociaciones Agrícolas del Estado de Sinaloa (CAADES), corrobora el fenómeno. Explica que se trata de una situación que se replica a lo largo de toda la entidad, producto de la ausencia de rentabilidad en la actividad.
Rojo comenta que las dificultades para cubrir costos hacen que los productores se limiten a sembrar únicamente en terrenos propios, lo que ha dejado sin demanda las tierras de renta.
“Es un efecto de la falta de flujo que hemos tenido los productores, no solamente en este ciclo; venimos de 3 ciclos en que no ha habido una rentabilidad, y este año los números otra vez no nos dieron a los productores. Y eso no solamente afecta a los productores, hay muchas familias que dependen de la renta de tierra, ejidatarios principalmente”, comenta.
La baja productiva también se evidencia en el empleo agrícola. El sector primario en Sinaloa registró uno de sus peores resultados en generación de empleo este ciclo de entre los últimos años pese a que la sequía retrocedió. En mayo, mes que comienza la trilla, apenas se emplearon 58 mil personas en actividades primarias.
Urgen políticas públicas para afrontar la crisis: CAADES
Para Jesús Rojo, la esperanza del sector hacia el ciclo 2026-2027 depende de respuestas favorables por parte del gobierno federal para dar respuestas y soporte financiero al productor en el corto plazo.
“Nosotros como dirigentes de organizaciones tenemos que estar tocando la puerta para que, al corto plazo, todos esos apoyos que se van a tener por medio del gobierno federal lleguen a la brevedad posible. Ya que el productor no tuvo una rentabilidad, ocupamos nosotros el apoyo a la brevedad, no como otros años que se retrasa hasta 2 años”, menciona.
Añadió que también son fundamentales las exigencias de políticas públicas que brinden certidumbre al productor, particularmente en materia de financiamiento y precios de garantía, de forma que quienes componen la cadena de valor puedan tener mayor certeza sobre los resultados de cada ciclo.
De acuerdo con información del colectivo Campesinos Unidos de Sinaloa, el próximo jueves, 16 de julio, autoridades del ramo agrícola de Sinaloa se reunirán con la secretaria federal de agricultura, Columba López, para recibir respuestas sobre un posible apoyo emergente de 10,700 pesos por hectárea para los productores cuya cosecha cayó por debajo de las 10 toneladas por hectárea en el último ciclo.

Comentarios
Antes de dejar un comentario pregúntate si beneficia a alguien y debes estar consciente en que al hacer uso de esta función te adíeles a nuestros términos y condiciones de uso.