CODESIN y el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo presentan los primeros hallazgos de las consultas colaborativas realizadas con representantes de los sectores empresarial, productivo, académico, gubernamental y social, como parte de la construcción del Plan Económico de Largo Plazo
Con la participación de representantes del sector productivo, la academia, gobierno, organizaciones y ciudadanía en general, Sinaloa avanza en la construcción del Plan Económico de Largo Plazo, eje de trabajo que busca definir el rumbo del desarrollo estatal hacia 2050 de la estrategia Sinaloa 10+, impulsada por el Consejo para el Desarrollo Económico de Sinaloa (CODESIN), con el acompañamiento técnico del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD).
Para lograr recoger la mayor cantidad de propuestas, durante mayo se desarrollaron Mesas Sectoriales en las cuatro regiones de Sinaloa, recogiendo aportaciones y experiencias, fundamentales para enriquecer este proceso de construcción colectiva. Analizadas las propuestas derivadas del proceso participativo, CODESIN y PNUD presentaron los hallazgos a las mismas personas que participaron en las jornadas de consultas colaborativas, en seguimiento al compromiso asumido con participantes de las mesas sectoriales, para presentar avances, dar continuidad al diálogo, contrastar hallazgos y validar resultados.
Durante la presentación virtual de resultados de la fase participativa, más de 160 representantes de sociedad civil, empresas, gobierno y academia conocieron los primeros hallazgos del proceso. En total, se recibieron 915 aportaciones: 461 de las mesas sectoriales y 454 de la consulta digital abierta a la ciudadanía.
Dichas aportaciones permitieron identificar oportunidades vinculadas con agroindustria, educación, comercio, medio ambiente, gobierno, servicios, turismo, infraestructura y energía.
Las propuestas recopiladas serán integradas al Plan Económico de Largo Plazo que desarrolla el Equipo Técnico Multisectorial, el cual continuará fortaleciendo el diagnóstico mediante nuevas mesas de trabajo, entrevistas y aportaciones de especialistas. La meta es consolidar un documento construido de manera colaborativa que defina una visión de desarrollo para Sinaloa, ya que contar con una visión de Estado permite que un territorio deje de reaccionar únicamente a los problemas inmediatos y comience a construir, con rumbo claro, el futuro que aspira a alcanzar.
La directora general de CODESIN, Mercedes Dorado Bojórquez, destacó que el proyecto busca involucrar a toda la sociedad en la definición del futuro económico de la entidad, al señalar que Sinaloa 10+ es una convocatoria a la comunidad sinaloense, una invitación para construir de manera conjunta una estrategia que trascienda administraciones y ciclos políticos.
Diagnosticar el presente para diseñar el futuro
Actualmente, Sinaloa se ubica fuera del grupo de los diez estados más dinámicos del país y ocupa la posición 24 en crecimiento económico, con un avance de apenas 1.1 por ciento de su Producto Interno Bruto, además de registrar un perfil productivo concentrado principalmente en el sector terciario, que representa el 71.3 por ciento de su economía; el sector secundario aporta el 18 por ciento y el primario el 10.7 por ciento.
Frente a este escenario, el Plan Económico de Largo Plazo plantea elevar el Índice de Complejidad Económica del estado mediante una estrategia que fortalezca capacidades productivas y genere actividades con mayor valor agregado. El diagnóstico advierte que la diferencia entre Sinaloa y las entidades más competitivas del país no radica únicamente en los sectores que desarrollan, sino en la capacidad de construir ecosistemas de innovación, manufactura avanzada, infraestructura especializada, talento altamente calificado y servicios empresariales sofisticados.
“La construcción de estas capacidades es un proceso de largo plazo que no puede replicarse por decreto, sino que requiere una estrategia sostenible de inversión en capacidades habilitadoras, articulación sectorial y atracción de inversión en sectores adyacentes a las fortalezas actuales”, expresó Dorado Bojórquez al hablar de colocar el fortalecimiento institucional y productivo como eje central del crecimiento económico.
Por su parte, Fiodor Rodríguez, especialista en Formación para la Localización de la Agenda 2030 y Planeación de Desarrollo del PNUD, explicó que antes de seleccionar sectores estratégicos es indispensable reconocer las capacidades existentes y aquellas que deberán desarrollarse para sostener una transformación económica de largo alcance.
Bajo esa lógica, en los trabajos de las Mesas Sectoriales se identificaron las cuatro regiones estratégicas con vocaciones complementarias en Sinaloa: el norte enfocado en logística, industria y energía; el centro-norte en la industria alimentaria y agroindustria avanzada; la región centro en servicios inteligentes y economía del conocimiento; y el sur en turismo, economía azul y servicios vinculados a la salud y la cultura. Asimismo, se identificó como prioridades de mayor urgencia la gestión hídrica productiva, el fortalecimiento del talento estratégico y la transformación agroindustrial.
Sinaloa 10+: una estrategia que busca trascender gobiernos
Más que un documento de planeación, el objetivo es construir una política pública permanente que sirva como referencia para las decisiones económicas del estado durante las próximas décadas. La visión que actualmente se construye para 2050 es que Sinaloa se consolide como un estado sostenible, seguro e innovador, reconocido entre las economías más dinámicas de México y convertido en una plataforma estratégica del Pacífico mexicano.
El siguiente paso consistirá en integrar los resultados con los diagnósticos técnicos, el análisis territorial y los trabajos de prospectiva para conformar el Plan Económico de Largo Plazo, uno de los componentes centrales de la estrategia Sinaloa 10+.
La intención es establecer una agenda compartida entre gobierno, iniciativa privada, academia y sociedad civil que permita dar continuidad a proyectos estratégicos independientemente de los cambios de administración.
“Sinaloa no parte de cero, cuenta con activos estratégicos, pero necesita articularlos como un sistema de capacidades. La agenda debe priorizar capacidades, no solo sectores: las apuestas económicas requieren talento, infraestructura, gobernanza, financiamiento, datos y coordinación”, afirmó Fiodor Rodríguez.
El Plan Económico de Largo Plazo aspira a convertirse en una herramienta permanente para impulsar la competitividad, elevar la productividad y sentar las bases de un desarrollo sostenible que permita a Sinaloa recuperar posiciones en el escenario económico nacional durante las próximas décadas.
Los siguientes pasos consisten en integrar y contrastar los hallazgos de las consultas digitales y de las entrevistas con actores clave; diseñar el mapa de Complejidad Económica de Sinaloa; priorizar la cartera de proyectos estratégicos; convertir los hallazgos en fichas de proyectos ejecutivos; y definir indicadores, modelos de gestión y esquemas de financiamiento.
Una vez comprendida la realidad con base en evidencia, será posible identificar las ventajas competitivas y las oportunidades estratégicas del estado, transformar los hallazgos en proyectos ejecutivos y, finalmente, impulsar una mayor productividad, fomentar la innovación y atraer inversión. Sinaloa 10+ debe convertir los hallazgos en decisiones. El plan no debe limitarse a ser un documento, sino convertirse en un sistema vivo de proyectos, alianzas, indicadores y resultados.
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