Culiacán, Sinaloa.- El relleno sanitario de Culiacán no solo recibe toneladas de basura cada día. En sus alrededores también se ha convertido en refugio para decenas de familias que dejaron atrás sus comunidades para escapar de la violencia.

De acuerdo con la activista Esmeralda Quiñones, alrededor de 180 familias desplazadas se han asentado en la colonia Ampliación Bicentenario y en las inmediaciones del basurón, donde además de vivir buscan obtener un ingreso a través de la pepena.

Hay como 180 familias que han llegado aquí desde Tepuche, de Badiraguato y de varias partes. Llegaron a trabajar al basurón y el basurón ya no se da abasto porque ya no alcanza para todos. La basura disminuye, pero la gente que va a trabajar aumenta”, relató en entrevista con ESPEJO.

La activista explicó que el asentamiento de personas desplazadas en la zona no es un fenómeno nuevo, pero aseguró que el flujo de familias aumentó de manera considerable desde el recrudecimiento de la violencia en Sinaloa.

Antes llegaban tres o cuatro familias de vez en cuando, pero nunca había pasado que llegara gente así, en bola”, comentó.

La denuncia ocurre un día después de que líderes de personas desplazadas acusaran que durante los últimos meses dejaron de recibir despensas y señalaran la falta de acercamiento de la nueva administración de la Secretaría de Bienestar y Desarrollo Sustentable (SEBIDES), dependencia responsable de atender a esta población y liderada por Francisco Javier Barrón Aguayo.

Quiñones sostuvo que, aunque el Ayuntamiento de Culiacán ha llevado en algunas ocasiones apoyos alimentarios y un comedor comunitario, considera que la responsabilidad de atender el desplazamiento forzado corresponde al Gobierno del Estado.

Mentiría si dijera que nunca ha habido un apoyo, pero el apoyo que ha llegado ha sido del Ayuntamiento de Culiacán. Hemos tratado de tener una reunión con SEBIDES porque ellos son los que tienen el recurso para desplazados, pero no se ha dado”, afirmó.

Recordó que desde diciembre del año pasado solicitaron una reunión con la dependencia estatal y que, incluso después de una manifestación realizada recientemente, los compromisos para acudir a censar a las familias no se concretaron.

Quedaron muy formalmente de avisarnos porque iban a venir, pero no contestan. Nomás como que quisieron que nos fuéramos del Palacio, pero no traen ningún apoyo ni ningún acercamiento con las familias desplazadas”, señaló.

La activista aseguró que la situación se agrava porque muchas de las personas desplazadas llegaron sin vivienda, sin documentos y sin posibilidades de incorporarse a un empleo formal, por lo que dependen casi por completo de los materiales reciclables que recuperan del basurón para sobrevivir.

No toda la gente salió desplazada de la misma forma. Hay personas que llegaron teniendo una casa en Culiacán o un trabajo; pero hay quienes llegaron sin saber leer, sin papeles para trabajar, sin casa y sin nada”, expresó.

También cuestionó que, pese a la dimensión del problema, la comunidad ha recibido la visita de organismos internacionales antes que de autoridades estatales.

¿Cómo es posible que haya venido la ONU y que ellos hayan recorrido toda la colonia, pero SEBIDES no haya venido?”, reprochó.

Para Quiñones, además de los apoyos alimentarios, las familias requieren programas que permitan reconstruir su proyecto de vida y no únicamente asistencia temporal.

La ley dice que el desplazamiento debe ser atendido por el Estado, pero desgraciadamente no lo están haciendo”, afirmó.

 

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Hasta el momento de esta publicación, SEBIDES no ha informado, pese a solicitudes realizadas desde el pasado jueves 16 de julio, sobre un censo actualizado de las familias asentadas en la zona del basurón ni sobre nuevas acciones dirigidas a esta comunidad. En la cobertura publicada por ESPEJO el pasado 20 de julio, la dependencia tampoco emitió una postura respecto a los señalamientos hechos por personas desplazadas sobre la suspensión de despensas y la falta de atención.

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