Entre 2019 y 2020, Jesús Ezequiel recibió una propuesta por parte de uno de sus viejos amigos de la universidad, Isaac Andrey. Isaac había emprendido un proyecto del que, aseguraba, era socio fundador. Se trataba de una plataforma de inversión que prometía generar rendimientos muy superiores a los que ofrecían la banca comercial y los instrumentos financieros tradicionales. Su nombre era Inverplux.

Isaac le mostró a Jesús un par de videos. El esquema era sumamente atractivo: una inversión periódica durante 36 meses con un rendimiento anual garantizado del 42 por ciento. Ese porcentaje incluso aparecía en los contratos como garantía.

Tras una reunión en un restaurante Sushi Factory, en la ciudad de Culiacán, Jesús quedó decidido. No podía quedarse fuera de esa oportunidad. Solo había un obstáculo: la inversión inicial y las aportaciones periódicas eran bastante cuantiosas. Isaac terminaría convenciendo a Jesús de hipotecar la casa de su familia para poder invertir en el esquema.

Jesús convenció a sus padres, titulares de la propiedad, de tramitar el crédito hipotecario. Invirtió la suma de 1.4 millones de pesos en Inverplux.

No notó irregularidades. Dada su amistad, Isaac incluso le ofreció un puesto de trabajo en el área de procesos de la organización. Jesús aceptó. Durante al menos 3 años, trabajó en Inverplux mientras veía que la cartera de clientes crecía. El esquema parecía ser todo un éxito.

Algo comenzó a cambiar a partir de octubre de 2022. La plataforma digital IPX, donde los usuarios podían revisar sus supuestas ganancias, empezó a fallar y no era posible retirar rendimientos. El 15 de marzo de 2023, a él y al resto de los clientes de Inverplux les llega un correo electrónico.

“Los atrasos en los retiros han sido un tema que ha afectado la tranquilidad y la estabilidad financiera de cada uno de nosotros. Desde los últimos meses del 2022 se intentaron numerosas acciones para corregir esta situación; sin embargo, no se llegó a alguna solución sostenible para todos. […] A partir de hoy, se iniciará una auditoría interna con la finalidad de revisar todas las operaciones que se realizan en la plataforma de IPXMAX, la administración de los fondos de inversión y los capitales de todos los que conformamos Ipx”, se leía en dicho comunicado.

 

Al cuestionar a Isaac al respecto, este le respondió: “Christiam se llevó el dinero de los inversionistas“. Para el 24 de marzo de 2023, las oficinas de Inverplux ya estaban vacías, tanto las del centro como las del Paseo Niños Héroes.

El anterior es el testimonio de Jesús Ezequiel, relatado en la audiencia de vinculación a proceso de Isaac Andrey “N” por la fiscalía del Estado de Sinaloa, como una de las 5 denuncias por las que se le imputó por fraude específico y dictó prisión preventiva este jueves 6 de agosto.

Aunque la defensa rechazó tanto la vinculación a proceso como la medida cautelar, la jueza Patricia Camacho aseguró que “embonan cada uno de los datos con los otros” y sostuvo que el actuar de Isaac correspondía al de un probable coautor del daño patrimonial, tras “usar la confianza” para captar personas para el esquema.

Isaac permaneció callado durante casi toda la sesión. Por momentos sonreía con ironía al escuchar señalamientos de la fiscalía que no le agradaban, como cuando esta cuestionó la veracidad de su relato sobre haber sido víctima de desaparición forzada entre marzo de 2023 y junio de 2024. Según expuso su defensa, ese fue el motivo por el que permaneció incontactable durante el año posterior a la extinción de Inverplux y, por preocupaciones relacionadas con su seguridad, abandonó Sinaloa para establecerse en Monterrey, Nuevo León, donde ahora trabajaba en una dulcería propiedad de su suegra.

Isaac fue detenido cuando intentaba cruzar la frontera hacia Estados Unidos, con dirección a McAllen, Texas. Según explicó su abogado defensor, se dirigía al país vecino a comprar mercancía para dicha dulcería.

La mirada de Isaac se mantenía fija al frente, ya fuera en la jueza Camacho o en la torre de expedientes, de unos 30 centímetros de alto, que su abogado defensor mantenía sobre el escritorio. Cuando la jueza pronunció la decisión de vincularlo a proceso no hubo sobresaltos. Tampoco cuando le impuso la prisión preventiva. Al cierre de la sesión, la jueza le concedió el uso de la voz por última vez, como dicta el protocolo. Isaac se limitó a decir al micrófono: “No, no. Todo bien“. Fue la primera vez que se le escuchó durante las casi 8 horas de audiencia.

En la sala también se encontraban algunas de las víctimas del presunto fraude de Inverplux. Representaban apenas una pequeña parte del total de denunciantes que acudieron al juzgado, pues la mayoría no pudo ingresar debido a la capacidad reducida de la sala. Isaac no estuvo acompañado por familiares en la sala.

Una vez la jueza abandonó la sala, y el público pudo dirigirse a la salida, expresiones de alivio se hicieron presentes en los rostros de los afectados. Una señora entrada en años y pelo cano se quita los lentes para secarse las lágrimas, mientras otra se acerca para envolverla en un abrazo.

Qué bonita es la justicia, ¿no?“, le dijo.

 

Con la resolución de este jueves, Isaac Andrey permanecerá en prisión preventiva mientras continúa el proceso penal en su contra. La jueza fijó un plazo de cuatro meses para el cierre de la investigación complementaria, periodo en el que la fiscalía realizará nuevas diligencias, entre ellas la verificación de otras razones sociales mencionadas en las denuncias. De acuerdo con las víctimas, Inverplux habría afectado a alrededor de 4 mil personas y ocasionado un daño patrimonial cercano a los mil millones de pesos.

Además de Isaac Andrey, los denunciantes señalan a Christiam Ulises González Rojo y Jorge Gutiérrez Pérez como presuntos responsables del esquema fraudulento.

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