Culiacán, Sinaloa.- Para Gustavo Ochoa, conocido como el poeta urbano de Culiacán, la poesía no tiene por qué quedarse en una libreta, en la mente de quien la escribe o en los libros, también puede leerse en el parque, en un camión o en cualquier espacio. De hecho, para él la mejor manera de acercar la poesía a la gente es ponerla a su alcance en lugares cotidianos.
Hace 10 años creó “Poesía a los cuatro vientos”, un proyecto con el que ha recorrido distintos puntos de Culiacán para compartir poesía en voz alta, y, con ello, abrir espacios para otras escritoras y escritores locales.
“Este proyecto se trata de llevar la poesía a la ciudadanía, llevarla pero compartida en voz alta, que las palabras lleguen a los oídos de las personas que van pasando por el lugar, los que muy amablemente nos hacen el honor de sentarse a escuchar y también para que los poetas y las poetas locales participen activamente en este compromiso de compartir la poesía”, dijo Gustavo.
Al principio, explicó, eran él, su mamá y su hermana compartiendo poesía en diversos rincones de la ciudad; pero el Ayuntamiento de Culiacán confió en el proyecto y abrió un espacio en la plazuela Álvaro Obregón donde un lunes de cada mes se reúnen personas para leer su poesía o la de otros autores.
Éstas reuniones tienen como objetivo compartir poesía por puro gusto, sin juicios o evaluaciones de por medio, y crear un espacio donde las letras trasciendan y den cuenta de que hay muchas formas de ver la vida.
“La poesía nos lleva a ver las cosas más allá de lo superficial. Ahorita que tenemos estas crisis en lo social, hay que ponernos a pensar de esa manera, sensibilizarnos, y creo que la poesía es el camino para abrirnos con los demás, dar a conocer lo que sentimos, lo que no nos gusta, lo que sí nos gusta, y también darnos oportunidad de conocernos a nosotros mismos y que no nos de pena demostrar nuestros sentimientos”, dijo.
A lo largo de los años que lleva recorriendo la ciudad, se ha encontrado con personas que le han comentado que no sabían que existían tantos escritores sinaloenses o que desconocían que en la entidad hubiera actividades de poesía. Gustavo aseguró que es importante acercar la poesía a la gente y no solo esperar que la gente se acerque a la literatura.
“También esto de buscar lugares en espacios públicos es para sacar la poesía de los espacios solemnes, que no solo sean en bibliotecas, en auditorios, que la poesía se acerque al pueblo, a la sociedad, eliminar esas barreras, que la gente no tenga miedo a la literatura, sino al contrario, que sepan que es un espacio de refugio, de resistencia y donde todos podemos sumar algo para cada vez ser una sociedad establecida”, dijo.
Publicar poesía en Sinaloa, afirmó, es difícil, pero no imposible, pues siempre está la opción de recurrir a una imprenta y comenzar con tirajes pequeños, de acuerdo con las posibilidades económicas de cada autor, en lugar de esperar a obtener el respaldo de una institución.
Para él, uno de los principales obstáculos para escribir o compartir poesía en Sinaloa no son las instituciones, sino los propios escritores, quienes pueden llegar a desanimarse o frenar su trabajo cuando sienten que no es valorado, por lo que, mencionó, es necesario que se sigan impulsando espacios para acercar la literatura a los lectores.

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