Culiacán, Sinaloa.- El pasado 6 de junio se cumplió un año desde que Jesús Armando Segura desapareció. Desde entonces, su hermana Manuela García no ha dejado de buscarlo.
Durante estos meses ha pegado su ficha de búsqueda en distintas zonas de Culiacán, ha caminado entre monte y tierra agreste siguiendo cualquier pista que pudiera llevarla hasta él y, en medio de esa búsqueda, incluso ayudó a formar un colectivo con otras familias que también intentan encontrar a sus desaparecidos.
Jesús Armando Segura tenía 42 años. Era el tercero de ocho hermanos y el primer varón de la familia. Con el paso de los años se convirtió también en una de las personas más cercanas a su madre y en quien, según recuerda Manuela, asumiría principalmente su cuidado mientras envejecía.
No estaba casado, pero tenía un hijo. Su hermana lo describe como un hombre trabajador, cercano a sus hermanas, atento con su familia pero principalmente con su madre.
Era originario de Los Mezcales, una comunidad ubicada en el sector de la Loma de Rodriguera, en la periferia norte de Culiacán. Fue en esta zona, una de las colonias más viejas de la capital, donde Jesús había formado gran parte de su vida y también donde sería la última pista que tendrían de su paradero.
“Donde ‘levantaron’ a mi hermano fue en Los Huertos, en la Loma de Rodriguera. Él se la llevaba mucho por el lado de la Loma de Rodriguera, Los Huertos, el basurón, todo eso (…) Iba con sus amigos y andaba en la moto o vendiendo cosas, como ropa y eso; las iba a vender en los tianguis”, comentó Manuela.
Durante la mañana del 6 de junio, Manuela recibió una llamada.
Para entonces, Manuela no estaba en Culiacán. Llevaba algunos días en la ciudad de Mazatlán cuando su teléfono sonó. Del otro lado de la línea estaba una de sus hermanas.
“Unos vecinos le habían dicho a mi cuñado y a mi hermana que según se habían llevado a mi hermano… Ya no supimos nada de él y empezamos a buscarlo.” recordó.
Desde entonces, Manuela ha intentado reconstruir lo ocurrido aquel día. Ha preguntado y seguido distintas pistas, aunque dice que ha tenido que hacerlo con cautela.
Hasta ahora, parte de la información que ha logrado obtener apunta a la posibilidad de que Jesús Armando ya no se encuentre con vida. Sin embargo, para Manuela y su familia, la búsqueda continúa hasta conocer qué ocurrió con él y dónde está.
Aunque Manuela intentó acercarse a distintos colectivos de búsqueda locales, terminó por encontrar apoyo con las familias cuyos casos tenían similitudes con el de su hermano -desapariciones recientes y ocurridas en sectores cercanos a la Loma de Rodriguera-, de esa red nació el colectivo “¿Dónde están?”, del cual Manuela forma parte como una de sus fundadoras.
Aunque todavía no cuentan con un registro oficial, sus integrantes ya han comenzado a realizar búsquedas juntas, muchas veces sin acompañamiento de seguridad.
En medio de este proceso, dice haber encontrado cierto consuelo en el mural del colectivo, ubicado bajo el Puente Negro. Ese espacio, explica, se ha convertido también en una especie de refugio para varias de sus compañeras.
Algunas acuden cuando extrañan a su familiar desaparecido; otras, simplemente cuando necesitan llorar por ellos.
Para Manuela, el mural es también un lugar donde puede sentirse cerca de Jesús Armando mientras continúa buscándolo.

Comentarios
Antes de dejar un comentario pregúntate si beneficia a alguien y debes estar consciente en que al hacer uso de esta función te adíeles a nuestros términos y condiciones de uso.