Culiacán, Sinaloa.- En 2022, Sinaloa se puso una meta: mejorar las condiciones en las que viven niñas, niños y adolescentes en la entidad y combatir problemas que, aún con el paso de los años y los gobiernos, siguen afectando a las infancias.
Para ello, el Gobierno estatal estableció objetivos hacia 2027 en temas como educación, nutrición, salud infantil y salud mental, entre otros, a través del Programa Estatal de Protección Integral de Niñas, Niños y Adolescentes (PROESPINNA).
Sin embargo, a cuatro años de que se establecieron estas metas, los datos disponibles muestran que los resultados no han sido igual para todos los problemas. En algunos casos hay avances, en otros hay retrocesos, y en la mayoría, la información pública no permite saber si las condiciones realmente han mejorado.

Algunos indicadores y metas propuestas por el programa.
Rezago educativo
En materia educativa, el documento de PROESPINNA deja muy claro el contexto: la pandemia del COVID-19 dejó efectos negativos en el aprendizaje y la trayectoria educativa de niñas, niños y adolescentes, y profundizó desigualdades que ya existían.
De acuerdo con datos del Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (CONEVAL), en 2020 el 7.2 por ciento de la población menor de 18 años en Sinaloa presentaba rezago educativo
A partir de este escenario, el programa estableció como uno de sus objetivos reducir el número de niñas, niños y adolescentes que presentan rezago educativo.
Pero esa reducción no ocurrió.
En el indicador del documento, la línea base establecida para Sinaloa fue de 7.2 por ciento en 2020. Sin embargo, los datos más recientes de CONEVAL indican que para 2022, el 8.2 por ciento de la población menor de 18 años en Sinaloa presentaba rezago educativo, un punto porcentual por encima de la línea base.
Para medir los resultados se tomó como referencia los datos más recientes de CONEVAL disponible para Sinaloa, ya que el Programa tomó como línea base el dato de 2020 de CONEVAL, y no se localizaron mediciones posteriores que permitieran hacer una comparación bajo la misma fuente de información.
Incluso, la falta de información disponible para conocer el estado actual de las condiciones de niñas, niños y adolescentes ha sido señalada por organismos como Mexicanos Primero Sinaloa, quien en su balance del ciclo escolar 2025-2026, la organización advirtió que no hay información pública suficiente para conocer con precisión qué tanto están aprendiendo las niñas, niños y adolescentes en Sinaloa.
“Sin información clara y periódica sobre los aprendizajes, resulta difícil saber si las políticas educativas están produciendo los resultados esperados o dónde es necesario concentrar mayores esfuerzos”, expresó la organización a través de una columna de opinión publicada en ESPEJO.
Por lo que, en la actualidad, los datos disponibles no permiten saber con certeza si se ha reducido o incrementado el indicador.
Nutrición infantil
En nutrición, el panorama es distinto. El PROESPINNA estableció como línea base que en 2012, el 10.1 por ciento de las niñas y niños menores de cinco años en Sinaloa presentaba desnutrición crónica, con una meta mínima de reducirlo a 9 por ciento y una óptima de 8 por ciento.
Para saber qué tanto se ha avanzado desde entonces, se tomó la medición estatal de ENSANUT 2023, una de las mediciones más recientes disponibles para Sinaloa.
De acuerdo con sus resultados, en 2023 el 9.8 por ciento de las niñas y niños menores de cinco años presentaba baja talla, indicador utilizado para identificar desnutrición crónica.
Esto significa que, respecto a la línea base de 10.1 por ciento, sí hubo una reducción, aunque fue de apenas 0.3 puntos porcentuales. Con ello, en 2023 el indicador todavía se encontraba por encima de la meta mínima de 9 por ciento planteada por el PROESPINNA.
En el caso del sobrepeso y la obesidad en niñas y niños menores de cinco años, el punto de partida también corresponde a 2012. El PROESPINNA estableció como línea base que 9.6 por ciento de esta población presentaba esta condición y planteó como meta reducirla a 8.6 por ciento, con una meta óptima de 7.6 por ciento.
Para 2023, la ENSANUT reportó que 6.7 por ciento de las niñas y niños menores de cinco años en Sinaloa presentaba sobrepeso u obesidad.
En este caso, el dato muestra una reducción de 2.9 puntos porcentuales respecto a la línea base, por lo que el indicador ya se encontraba por debajo incluso de la meta óptima establecida por el PROESPINNA.
Sin embargo, no hay una medición más reciente que permita saber si para 2026 se ha mantenido la reducción de niñas y niños menores de cinco años con desnutrición crónica, sobrepeso y obesidad.
Mortalidad infantil
La mortalidad infantil es otro de los problemas que el PROESPINNA detectó y planteó reducir para 2027.
Para evaluar el resultado, tomó como línea base una tasa de 5.9 defunciones por cada mil nacidos vivos en 2021 y estableció como meta bajar a 4.5, o incluso a 3.9 en el escenario óptimo.
Pero al realizar el análisis de cumplimiento, apareció un problema: la cifra que se tomó como línea base, es decir, la tasa de 5.9 defunciones por cada mil nacidos vivos en 2021, aparece únicamente en otro documento público: el Plan Estatal de Desarrollo 2022-2027. Pero no se especifica su origen.
Incluso, en el propio documento de PROESPINNA, en el apartado de diagnóstico, señala que la tasa de mortalidad infantil de Sinaloa para 2021 es de 7.3 defunciones por cada mil nacidos vivos. Por lo que la línea base del indicador y el diagnóstico del programa no coinciden, a pesar de estar en el mismo documento.
A raíz de ello, no se pudo utilizar la misma metodología que en los indicadores antes mencionados ya que no existe certeza sobre cuál es el dato que debe tomarse como punto de partida para medir el cumplimiento de la meta o la fuente del mismo. Por ello, se optó por revisar el comportamiento de la mortalidad infantil a partir de los datos más recientes disponibles.
De acuerdo con el Catálogo Nacional de Indicadores, la tasa de mortalidad infantil de Sinaloa pasó de 9.8 defunciones por cada mil nacidos vivos en 2021 a 10.7 en 2024. Es decir, en lugar de reducirse, la tasa aumentó 0.9 puntos.
Por su parte, el Sistema de Indicadores del CEIEG Sinaloa, con información de la Secretaría de Salud a través de la Dirección General de Información en Salud (DGIS), reporta que la tasa pasó de 9.82 en 2021 a 10.88 en 2023.
Por lo que, ambas fuentes de información señalan que hay un incremento en la mortalidad infantil respecto a 2021.
Suicidios
Otro de los problemas que el PROESPINNA planteó atender es el suicidio entre jóvenes de 15 a 29 años. Para ello, estableció como línea base una tasa de 4.9 suicidios por cada 100 mil jóvenes en 2020, con la meta de reducirla a 3.0 y, en el escenario óptimo, a 2.0 para 2027.
Sin embargo, al revisar la información disponible, también apareció una dificultad para comprobar el punto de partida. No fue posible identificar cómo se obtuvo específicamente la cifra de 4.9 para el grupo de 15 a 29 años, pues según el INEGI, la tasa de 4.9 suicidios por cada 100 mil habitantes, pero corresponde a la población general, no solo en las edades de 15 a 29 años.
Además, se revisaron publicaciones recientes de INEGI y no se encontró una tasa estatal actualizada para este grupo de edad que pudiera compararse directamente con la línea base bajo la misma metodología.
Por ello, en lugar de comparar tasas que no corresponden al mismo universo de población, se revisó el número de suicidios registrados entre jóvenes de 15 a 29 años en Sinaloa.
En 2020, INEGI registró 25 suicidios en este grupo de edad en Sinaloa: cinco correspondieron a jóvenes de 15 a 19 años, cinco a quienes tenían entre 20 y 24 años y 15 a personas de 25 a 29 años.
Para 2024, el número aumentó a 48 casos: ocho entre jóvenes de 15 a 19 años, 16 de 20 a 24 y 24 de 25 a 29 años.
En cuatro años, esto representa 23 suicidios más, un incremento del 92 por ciento.
Por lo que, debido a la claridad del documento y la falta de información pública disponible no fue posible determinar si se cumplió o no con la meta de tasa establecida por el SIPINNA, hay datos estadísticos que muestran que los suicidios registrados entre jóvenes de 15 a 29 años prácticamente se duplicaron entre 2020 y 2024.
Ante este análisis realizado por ESPEJO, se puede concluir que hay problemáticas que atraviesan a la niñez y la adolescencia que han tenido avance, pero hay otras que no han mostrado la mejora planteada y que, en algunos casos, incluso presentan un retroceso, pesar de que desde 2022 fueron identificadas por el propio Gobierno estatal como asuntos prioritarios, y se le destinó recurso para atenderlo.
Sin embargo, aún queda abierta la pregunta sobre qué tanto de lo planteado en PROESPINNA 2022-2027 se ha traducido en mejores condiciones para niñas, niños y adolescentes, ya que en varios de las problemáticas o indicadores detectados, no existe información pública actualizada que permitan conocer las condiciones actuales en las que viven las niñas, niños y adolescentes de Sinaloa.



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