Protegida por el más grande operativo de las fuerzas federales que se haya realizado durante sus estancias en Sinaloa, la presidenta Claudia Sheinbaum trajo a Culiacán posicionamientos, respuestas a la sociedad y expectativas que en caso de cumplirse coadyuvarán a que el estado intente dar algunos pasos hacia la construcción de paz, ya sea ésta lograda por la militarización o por acciones a largo plazo que solucionen de raíz el fenómeno de violencia exacerbada.

Una sociedad escéptica pero capaz de renovar la confianza en gobernantes e instituciones observó el domingo el impresionante despliegue militar y policial que aparte de cuidar la integridad física de la mandataria se encargó también de revisar palmo a palmo a los asistentes e inclusive les aseguró mantas y cartulinas que contenían reclamos o denuncias que personas o grupos le pretendían exponer a la jefa del Ejecutivo federal.

La contradicción de gobierno que ofrece pacificar a Sinaloa y al mismo tiempo blinda a la presidenta en zona de narcoguerra es lo que más llamó la atención por encima de planteamientos como el de que las fuerzas armadas y corporaciones policiacas se mantendrá en Sinaloa, sin mover a un solo elemento, por el tiempo que sea necesario para frenar la embestida criminal.

Sheinbaum trajo promesas como la venida a Sinaloa de secretarios del Gabinete para concretar medidas de más apoyos a agricultores, ampliación un mes el subsidio al consumo de electricidad, cerrar fronteras al camarón proveniente de otras partes del mundo, veinte nuevas preparatorias para que evitar que los jóvenes se acerquen a grupos delictivos, diez centros deportivos de México Imparable y la gestión ante Hacienda que le asignarle a la entidad un presupuesto extraordinario para 2027.

En pocos minutos la presidenta concretó su discurso de defensa a la soberanía, sostenimiento de estrategias de seguridad pública, enumeración de los programas sociales y apoyo a la gobernadora en turno, Graciela Domínguez. En poco más de dos horas, Sheinbaum hizo posible que los sinaloenses la respaldaran, los militares la protegieran, las protestas se callaran, que algunos sectores recibieran respuestas e iniciara la cuenta regresiva de los hechos contra la simulación.