Culiacán, Sinaloa.- El 18 de septiembre, habitantes de Alturas del Sur grabaron sorprendidos la formación de corrientes de agua que, vistas desde lejos, parecían cascadas descendiendo entre los cerros, un paisaje que quizá para algunas personas fue inusual, pero que muestra cómo la ciudad de Culiacán ha crecido tanto que se ha intervenido zonas donde los cerros han sido cortados para permitir el crecimiento habitacional.
A través de imágenes satelitales en Google Earth se puede observar cómo se expandió la mancha urbana de Culiacán entre 1984 y 2022. Durante esos 38 años, la ciudad avanzó hacia terrenos que anteriormente aparecían como parcelas, cerros o superficies con vegetación.
Por ejemplo, hacia el norte hay sectores como Valle Alto y Tres Ríos que se incorporaron gradualmente a la mancha urbana. La expansión también avanzó en dirección a pueblos como Mojolo, La Pitahayita y Los Mezcales, donde surgieron asentamientos y desarrollos habitacionales.
Al noreste, en la zona de Imala, las imágenes muestran cambios en superficies con vegetación ante la aparición de lotificaciones campestres. Al sur, la urbanización alcanzó sectores cercanos a las cascadas de San Antonio, el cerro de las Siete Gotas y Las Coloradas, donde son visibles cortes de cerros, vialidades y nuevas construcciones.
Falta de ordenamiento
José Carlos Dehesa Mitre, biólogo y director de la organización Guaiacum A.C., señaló que la expansión de Culiacán carece de un ordenamiento que considere las condiciones ambientales de cada zona antes de proyectarla para uso habitacional.
Desde 2014, explicó, la asociación analiza mediante imágenes satelitales y sistemas de información geográfica los cambios en la cobertura vegetal de la ciudad.
De acuerdo con el especialista, uno de los principales factores detrás de esta expansión es la especulación del suelo. La proyección de vialidades o desarrollos puede elevar el valor de los terrenos y propiciar que sus propietarios retiren gradualmente la vegetación, incluso cuando las obras finalmente no se realizan.
“Hay terrenos deforestados totalmente que nadie está usando porque pensaron que se iba a hacer determinado proyecto y no se hizo. Con base en la especulación de terrenos, muchos empiezan a tumbar o abrir brechas”, explicó.
Aunque el Instituto Municipal de Planeación Urbana de Culiacán (IMPLAN) no autoriza directamente los desmontes, Dehesa Mitre consideró que incorporar áreas naturales a las proyecciones de crecimiento puede fomentar la especulación si la decisión no está respaldada por estudios de campo.
“No basta solamente con un análisis de topografía satelital, tiene que hacerse un análisis de topografía, biodiversidad y riesgos en el sitio”, indicó.
Los riesgos de crecer sin vegetación
La pérdida de cobertura vegetal reduce la capacidad del suelo para absorber el agua de lluvia debido a la desaparición de raíces y materia orgánica.
Dehesa Mitre relacionó este proceso con el escurrimiento observado en Alturas del Sur.
“Ese era un cerro completo, pero lo estuvieron cortando. Esa cascada es un escurrimiento por falta de absorción del agua de lluvia”, sostuvo.
Entre las posibles consecuencias mencionó un mayor riesgo de inundaciones y deslaves, así como el incremento de las temperaturas por la sustitución de vegetación por superficies de concreto.
“Vamos a tener más calor porque están cambiando cobertura vegetal por cobertura impermeable de concreto, que acumula mucho calor. Vamos a tener un efecto llamado isla de calor, donde la temperatura urbana es mucho mayor a la de la periferia y puede ocasionar problemas serios de salud”, advirtió.
La expansión horizontal también incrementa las distancias y el costo de llevar agua potable, drenaje, recolección de basura, transporte, electricidad y vigilancia a las nuevas colonias.
Dehesa Mitre consideró necesaria una política de largo plazo basada en la conservación de los ecosistemas, estudios previos al crecimiento urbano, mayor vigilancia ambiental y sanciones contra quienes retiren vegetación sin autorización.
Esta transformación coincide con un análisis realizado por ESPEJO en la plataforma Global Forest Watch. En una muestra territorial de Culiacán, que no corresponde al polígono exacto del municipio, se identificó la pérdida de más de 5.9 mil hectáreas de cobertura arbórea entre 2001 y 2025. La reducción de estas superficies implica una menor capacidad del suelo para absorber y conservar agua, además de la pérdida de espacios de refugio y alimentación para las especies que habitan la región.

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