Culiacán, Sinaloa.- El proceso penal en contra de Jesús Fernando “N”, acusado por el feminicidio de Bárbara Astrid Yáñez Uriarte y el homicidio en razón de parentesco de su hijo de seis años, Dante, avanzó a la etapa de juicio oral.
Esto luego de que en cuatro ocasiones las audiencias intermedias fueran canceladas y reprogramadas por motivos de la defensa o por falta de respuesta de la penitenciaría de Los Mochis, Goros II, donde fue trasladado y se encuentra recluido.
Según comentó Rocío Arely Avendaño Gálvez, presidenta del Colectivo de Mujeres Activas Sinaloenses y asesora victimal en el caso, para la familia de Bárbara Astrid y su hijo, este avance representa un paso importante para lograr justicia en el caso, uno que, dice, ha estado marcado por la espera y el desgaste.
“Durante la audiencia, tanto la Fiscalía General del Estado de Sinaloa como el equipo de asesoría jurídica victimal privada sostuvieron la acusación y solicitaron la pena máxima que corresponda conforme a la legislación aplicable por los delitos de feminicidio agravado y homicidio agravado, en relación con los hechos cometidos en contra de Bárbara Astrid y su hijo”, comentó la presidenta por medio de un comunicado.
Anteriormente, Lucero Uriarte, madre de Bárbara y abuela del menor, comentó para ESPEJO que se le informó que el acusado está dispuesto a aceptar un procedimiento abreviado, en el que asumiría su responsabilidad a cambio de 35 años de cárcel.
Lucero asegura que no aceptará de ninguna manera tal acuerdo, pues no lo considera proporcional a la gravedad de los delitos presuntamente cometidos por Jesús Fernando “N”, ya que 35 años es una condena menor a la establecida por el Código Penal para el delito de feminicidio y poco mayor para el homicidio en razón de parentesco —sin contar con los agravantes por tratarse de un menor de edad.
Hace un año, un 29 de diciembre
La noche del 29 de diciembre de 2024, al sistema 911 se reportó el incendio de un domicilio en el fraccionamiento Bosques del Álamo, cerca del sector Los Mezcales de Culiacán. Tras el arribo de las autoridades, se confirmó el deceso de una mujer y un niño dentro del inmueble. Se trataba de Bárbara y su hijo Dante.
En un inicio, el suceso fue reportado como un incendio y se señaló que ambas víctimas habrían fallecido a causa del fuego.
Sin embargo, cuando los paramédicos determinaron que ambos presentaban heridas en el cuerpo, el hecho dejó de manejarse como un incendio y pasó a ser narrado por la prensa como un ataque armado y un incendio provocado, parte de una tendencia que comenzaba a surgir en Culiacán.
El hecho contra Bárbara y su hijo ocurrió poco tiempo después del surgimiento de una guerra interna entre dos bandos del narcotráfico sinaloense, el 9 de septiembre de 2024.
Justamente en el mes de diciembre, se registró un alza en ataques e incendios contra inmuebles, principalmente casas y negocios.
Pero las pruebas periciales terminaron por descartar esta narrativa.
Madre e hijo habían sido asesinados con un arma blanca. No habían sido víctimas de un ataque armado, pero el incendio sí había sido provocado.
La misma noche del crimen, Jesús Fernando “N” llegó a un hospital a recibir atención médica por una herida en uno de sus brazos.
En un principio dijo que había sido atacado en el bulevar Francisco I. Madero, sin dar más detalles del hecho; sin embargo, fue identificado como el esposo de la mujer que acababa de ser asesinada junto a su hijo y fue detenido.
Ahora enfrenta un proceso en el que se le investiga y acusa de ser el principal responsable del asesinato de Bárbara y Dante.
La familia Yáñez Uriarte reconoce el avance que representa la apertura a juicio oral, pero mantiene presente que todavía falta una etapa fundamental para alcanzar justicia.

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