Culiacán, Sinaloa.- El Parque Las Riberas necesita un plan de manejo ambiental que permita proteger la fauna silvestre, regular las actividades humanas y atender la presencia de perros y gatos dentro de este ecosistema, consideró José Carlos Dehesa Mitra.

El biólogo y director de la organización Guaiacum A.C. planteó que uno de los principales problemas es que el espacio se administra con una visión de parque urbano o jardín, cuando debería tratarse como un bosque asociado al río, con personal capacitado para vigilar y atender sus condiciones ambientales.

“Lo que debe haber es un plan de manejo, personal capacitado que vigile el tema ambiental de Las Riberas y que el Parque de Las Riberas lo trate no como un parque, sino que lo traten como un bosque”, explicó.

Dehesa Mitra señaló que las labores de mantenimiento suelen concentrarse en barrer las hojas, podar árboles y mantener áreas verdes, en lugar de priorizar la vigilancia ambiental y la conservación de la vegetación. A su juicio, las hojas deben retirarse de los senderos, pero no eliminarse indiscriminadamente del suelo, mientras que la vegetación no debería cortarse únicamente para mantener una apariencia de jardín.

“Llegamos como ciudad y decimos: ‘Vamos a hacerlo como si fuera un campo de golf, que se vea con puro pasto, que se vea con flores y que esté limpio siempre’. Es imposible”, señaló.

El biólogo también cuestionó la realización de eventos con bocinas y vehículos cuando no existe una visión integral sobre la conservación del espacio. Consideró que un plan de manejo permitiría establecer qué actividades son compatibles con el ecosistema y cuáles deben restringirse.

Perros y gatos, un problema para la fauna silvestre

 

La presencia de animales domésticos sin control humano es otro de los problemas que enfrenta el parque. De acuerdo con Dehesa Mitra, los perros pueden perseguir y depredar especies silvestres, incluso cuando reciben alimento de las personas.

El especialista explicó que alimentarlos no elimina necesariamente su comportamiento de caza, pues este puede mantenerse por instinto. Por ello, propuso establecer una estrategia para rescatar y retirar progresivamente a los perros y gatos, con alternativas que les permitan tener condiciones de vida adecuadas fuera del ecosistema.

“El perro no tiene la culpa, pero hay que sacarlo para darle una vida digna, no que esté ahí o que las personas se preocupen porque el cocodrilo se lo va a comer”, dijo.

Dehesa Mitra también pidió cambiar la percepción sobre la fauna que habita en Las Riberas, incluido el cocodrilo, al que consideró parte del entorno natural que puede observarse y respetarse, en lugar de generar rechazo hacia el animal.

PERROS-LAS-RIBERAS-CULIACAN

Hay personas que alimentan a los perros buscando evitar que ataque a la fauna nativa. Sin embargo, no siempre esto representa una solución a esta situación.

Además, el director de Guaiacum A.C. recordó que, aunque en administraciones anteriores y en la actual se han realizado esfuerzos para evitar que las personas ingresen con perros o alimenten a animales silvestres, estas medidas han sido aisladas y no sustituyen una estrategia permanente. En ese sentido, propuso impulsar un modelo de ecoturismo que permita observar cocodrilos y aves sin alterar sus hábitats, donde haya personal preparado que no solo mantenga ‘limpio’ el entorno, sino también lo conozca, tengan un enfoque de educación ambiental y vigilen la preservación de las condiciones.

Las jaurías y el riesgo para las personas

 

De acuerdo al medio El Sol de Sinaloa, en enero de 2026, Protección Animal del Ayuntamiento de Culiacán informó que durante el año anterior había identificado entre cuatro y cinco jaurías, integradas por alrededor de 50 perros, en Las Riberas y sectores cercanos a Walmart, el estadio de los Dorados y Fórum.

La presencia de perros sin control también ha sido señalada en casos de agresiones a personas. El 14 de agosto de 2026, una mujer fue atacada por cuatro perros afuera del Centro de Literatura (CELIT), en el Centro de Culiacán. Las mordeduras le provocaron heridas profundas y pérdida de piel en las piernas, además de limitar su movilidad.

El sitio se encuentra frente al corredor de Las Riberas, por lo que la víctima consideró que los animales podrían haber salido del parque.

Por otra parte, los cubos dinámicos de la Secretaría de Salud registraron 126 ataques o mordeduras de perro en Culiacán entre enero y septiembre de 2026: 63 correspondieron a hombres y 63 a mujeres. Los datos preeliminares señalan a la población de entre uno y 14 años como el grupo de edad más vulnerable, pero no permiten establecer cuántos incidentes ocurrieron en Las Riberas.

En 2025, la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) planteó retirar o reubicar jaurías para proteger a la iguana verde, especie incluida en la NOM-059, que establece categorías de riesgo para especies silvestres en México. Además, en ese mismo sitio hay presencia de aves nativas, migratorias, insectos, reptiles y ardillas que también son objeto de ataques de los perros y gatos que viven ahí mismo.

Para Dehesa Mitra, la solución requiere dejar de atender los problemas de manera aislada y establecer un plan que contemple tanto la conservación de la fauna como el manejo de los animales domésticos.

El objetivo, sostuvo, debe ser recuperar el valor ecológico de Las Riberas y promover una convivencia basada en el respeto por las especies que habitan el lugar.

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