Mazatlán, Sinaloa.- Mazatlán perdió 4 mil 100 hectáreas de cobertura arbórea entre 2001 y 2025, de acuerdo con datos obtenidos de un análisis realizado por ESPEJO con ayuda del Global Forest Watch.
Así mismo, durante ese periodo, el crecimiento urbano también transformó el territorio. Un estudio académico documentó que, entre 2001 y 2021, la ciudad se expandió sobre terrenos agrícolas y áreas con vegetación natural.
La investigación Mazatlán, Sinaloa 2001-2021: Expansión urbana y transformación territorial, publicada en 2026 en la revista Bitácora Urbano Territorial, documentó un crecimiento de más de 3 mil 200 hectáreas de superficie urbana durante ese periodo. Para 2021, la ciudad alcanzó las 6 mil 970 hectáreas.
El estudio, elaborado por Francisco Humberto Valdez Sandoval, Aniela Guadalupe Valdez Sandoval y Allán Chacara Montes, identificó que el crecimiento avanzó hacia el norte, noreste y sur de la ciudad, sobre terrenos de agricultura de temporal, pastizales, selva baja y vegetación secundaria.
Entre los cambios documentados, los autores registraron la transformación de alrededor de 271 hectáreas de selva baja en suelo urbano. La investigación también identificó conversiones de superficies agrícolas y pastizales.
Falta de política ambiental, advierte ambientalista
Para Francisco Farriols Sarabia, quien encabeza Paco’s Reserva Flora y Fauna en Mazatlán, la falta de una política ambiental adecuada dificulta atender los problemas relacionados con el crecimiento y la conservación del territorio.
“Mientras no exista una política ambiental adecuada, jamás vamos a dar un paso”, sostuvo.
Desde su experiencia, Farriols afirmó que ha observado una disminución importante en la cantidad de aves, aunque continúe identificando especies similares. Lo que considera tiene relación con que la mancha urbana cada vez esté más cerca de la reserva.
En este sentido, el ambientalista, desde su perspectiva, consideró que los intereses económicos suelen imponerse sobre la conservación de los ecosistemas y señaló que algunos desarrollos destruyen áreas naturales para construir sobre ellas.

El análisis realizado con el Global Forest Watch muestra como en 24 años Mazatlán perdió 4 mil 100 hectáreas de cobertura arbórea.
Como ejemplo de una decisión orientada a la conservación, explicó que ha optado por mantener sin urbanizar 20 hectáreas de su propiedad, pese a que, según su testimonio, podrían destinarse a la construcción de alrededor de mil lotes.
“Lo estoy convirtiendo en naturaleza y creo que eso me da más satisfacción”, expresó.
Farriols también cuestionó el desmonte de terrenos naturales para sembrar granos en zonas que considera de vocación forestal o pecuaria.
Advirtió que estas prácticas pueden favorecer la erosión y deteriorar los suelos y, por ende, a la perdida de vegetación.
Ordenamiento y conservación pendientes
Entre las medidas que propone, Farriols mencionó la certificación ambiental como una herramienta para identificar incumplimientos, establecer planes de acción y fijar plazos para atender problemas relacionados con el manejo de residuos y la protección de los ecosistemas.
También cuestionó que Mazatlán no cuente con una reserva ecológica municipal y consideró necesario proteger espacios naturales que forman parte del entorno del municipio.
De acuerdo con Global Forest Watch, la pérdida de cobertura arbórea registrada en Mazatlán entre 2001 y 2025 estuvo asociada con emisiones estimadas de 1.3 millones de toneladas de dióxido de carbono equivalente.

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