La jornada de ataques a mujeres que estremeció a Mazatlán entre las noches del martes 3 de noviembre y la del miércoles 4, con la muerte de dos e igual número resultaron heridas, le da continuidad a la ineptitud de las instituciones a cargo de la seguridad pública que pese al despliegue cuantioso de efectivos militares y civiles no logran contener la ola de violencia que ocasiona el efecto dominó en los ciudadanos y sectores productivos en general.

Apenas se se dio a conocer la llegada de 3 mil elementos de la Guardia Nacional, agregados a dos 9 mil integrantes del Ejército, Marina y policías federales y estatales destacamentados en Mazatlán, cuando las facciones del narcotráfico en pugna reinciden en ataques a mujeres que retan los sistemas nacional y local de protección a la población pacífica, y echan abajo el discurso gubernamental de recuperación de paz.

De las mujeres asesinadas una era abogada penalista que tuvo a su cargo la defensa del ex alcalde de Mazatlán, Luis Guillermo Benítez Torres, cuando a éste se le abrió el juicio político que los destituyó del cargo, y el otro hecho letal ocurrió en la colonia Montuosa, una de las más importantes del puerto, por ataques con armas de fuego. En ninguno de los dos casos han sido detenidos los responsables.

En cuanto a las mujeres heridas, las afectadas son una maestra de teatro de la UAS y coreógrafa de comparsas del Carnaval de Mazatlán, atacada en Infonavit Jabalíes, y también quien fue identificada como Ruth Jessenia, de 48 años de edad, lesionada por bala en el brazo mientras que su acompañante recibió 8 disparos de armas de fuego.

Con estos casos creció a 140 el número de mujeres asesinadas en 2026 y en los cuatro primeros días de noviembre han ocurrido tres, sin que pase de la palabra a los hechos el discurso de las autoridades que promete acciones especiales para prevenir los delitos contra el sector femenino y resolver los ya perpetrados, tal como la estrategia transversal que anunció en octubre la gobernadora Graciela Domínguez Nava.