Mazatlán, Sinaloa.- A las 4:30 de la mañana, cuando la mayoría de Concordia aún duerme, Mariana ya está despierta. Se alista, prepara lo necesario para la escuela y, antes de que salga el sol, se dirige a tomar el camión donde comienza un trayecto que no solo es largo, sino que ahora también es más caro.
A las 5:30 aborda el camión que la trae a Mazatlán. El recorrido dura cerca de hora y media. A las 7:00 de la mañana debe estar sentada en el aula, lista para iniciar clases en la licenciatura en Enseñanza en el Idioma Inglés de la Universidad Autónoma de Sinaloa.
Hasta antes del periodo vacacional de Semana Santa, ese trayecto le costaba 50 pesos. Hoy ese mismo viaje cuesta 60 pesos. Para Mariana el aumento no fue de 2.50 sino de 10 pesos.
“Por ser estudiante antes nos cobraban 50, nomás que como ya le subieron ahora nos cobran 60. No nos han dicho, ni he escuchado por qué fueron 10 pesos de incremento”.
El cambio no solo impacta en el monto final sino en la lógica del descuento. Mariana lo explica con números que ha repetido varias veces en casa, intentando entender lo que considera una incongruencia. Antes, el pasaje general costaba 65 pesos, por lo que su tarifa reducida implicaba un ahorro real. Hoy ese beneficio se ha reducido.
“El pasaje normal era de 65 y ahora es de 70. Entonces antes pagábamos 50 pesos y el descuento era de 15, pero ahora pagamos 60 de 70. A nosotros no nos hacen ni el 15 por ciento de descuento en la tarifa”.
La joven también cuestiona por qué, a diferencia del transporte urbano en ciudades como Mazatlán o Culiacán, en el servicio suburbano no se aplica un descuento del 50 por ciento para estudiantes. Para quienes, como ella, viajan todos los días desde otros municipios, el apoyo es menor, aunque la distancia sea más.
En casa, las cuentas ya cambiaron. Entre ida y vuelta, el gasto semanal en transporte alcanza ahora los 600 pesos. Para una familia que sostiene estudios fuera de su municipio, cada peso cuenta. Ella lleva desayuno preparado desde casa y espera hasta regresar por la tarde para volver a comer.
Sabe que no es la única. Aunque no tiene una número exacto, está segura de que muchos estudiantes de municipios como El Rosario o Escuinapa enfrentan la misma rutina: viajar largas distancias porque sus familias no pueden costear una renta en Mazatlán.
En medio de madrugadas, trayectos largos y gastos que se acumulan, Mariana sigue haciéndose la misma pregunta, una que resume su inconformidad frente al reciente ajuste tarifario, el tarifazo en Sinaloa:
“A la gente normal le subieron 5 pesos la tarifa del camión en la ruta Concordia-Mazatlán. A nosotros por ser estudiantes nos subieron 10 pesos. ¿Cómo es eso?”.

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