Luis Gerardo Gonzáles, director académico del Centro de Empresas Conscientes del Tecnológico de Monterrey, considera que las empresas en Sinaloa tienen un gran margen de acción en cuanto a la aplicación de medidas que mejoren la calidad de vida de sus colaboradores y reduzcan la fuga de talento, uno de los principales retos en materia laboral del estado.

Explica que los retos sociales que actualmente existen en la región, en referencia con la crisis de inseguridad y violencia que impera en la entidad desde septiembre de 2024, crean un área de oportunidad muy importante para que las empresas tomen la iniciativa de emprender acciones que reconstruyan el tejido social.

“Cómo le hacemos para que la gente no tenga que estar buscando oportunidades en cosas que son incluso dañinas para ellos mismos, recuperar esos tejidos sociales nuevamente, ese capital social que teníamos como comunidades”, dice.

 

De acuerdo con José Raymundo López, profesor investigador de la facultad de contaduría y administración de la UAS, Sinaloa tiene una incapacidad persistente para poder retener talento, siendo la principal fuente de profesionistas migrantes de todo el noroeste mexicano.

Esta situación se ha visto agravada en los últimos meses debido al estallido de la guerra interna del cártel de Sinaloa, que generó la crisis antes citada, provocando estragos en la economía local que se observa en los cierres de negocios, desaparición de empleadores, pérdida de empleos y niveles récord de subocupación. Esto reduce aún más las oportunidades laborales de los recién egresados.

Esta condición genera retos en materia económica para la entidad, pues quienes migran desde Sinaloa son mano de obra altamente capacitada que dejan de generar valor internamente, sino que optan por hacerlo en otros lugares.

Aunque explica que ya existen avances, especialmente en organizaciones grandes como Grupo Coppel o Salud Digna, para Luis Gerardo Gonzalez el empresariado en Sinaloa aún tiene una gran oportunidad de crear condiciones que abonen a remediar esta situación.

“Imagínate una empresa que le dice a su empleado: “tú realmente eres importante para mi y no te voy a dejar ir a la primera que nos está yendo mal”, y además lo demuestra. ¿Cómo crees que ese empleado va a usar su talento en el espacio de la empresa? Pues con todo, porque dice: yo no me quiero ir de aquí”, explica.

 

Medidas que priorizan el bienestar del trabajador, propias de las empresas conscientes, tienen la capacidad no solo de reducir la fuga de talento, sino también de atraer talento externo que se pueda identificar con una organización cuyos objetivos van más allá de perseguir la utilidad, sino que están ligados a crear un impacto positivo en las comunidades.

El académico entiende esta nueva forma de pensar los negocios, al que el Tecnológico de Monterrey ha denominado “Capitalismo Consciente“, como un factor detonante del desarrollo económico, pues abona para construir empresas más resilientes por medio de una base de trabajadores motivada y comprometida con crear valor para su comunidad.

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