Al ubicar sin vida al último de cuatro trabajadores que fueron atrapados el 25 de marzo por el derrumbe ocurrido en la mina Santa Fe, de la comunidad de Chele, municipio de Rosario, la Secretaría de Protección Civil federal y las instituciones, corporaciones y voluntarios que participaron en estas labores colocan en alto la voluntad y humanismo de los cuerpos de salvamento y de operación en casos de emergencia.

Poniendo el énfasis en las dos personas recuperadas con vida y dos fallecidas durante los 33 días de incansable búsqueda, así como en las familias que sufrieron la angustia propia de este tipo de sucesos, también es conveniente resaltar a aquellas y aquellos que nunca renunciaron a la agotadora tarea de auxilio y, al contrario, cada día redoblaron las tenacidades.

La titular de Protección Civil del Gobierno Federal, Laura Velázquez Alzúa, permaneció al frente de la operación de rescate en la cual participaron alrededor de 389 personas que son elementos de las secretarías de la Defensa Nacional, Marina, Seguridad y Protección Ciudadana, así como de CNPC, Comisión Federal de Electricidad, Gobierno de Sinaloa, rescatistas de Jalisco, Durango y Chihuahua y voluntarios de la población rosarense.

Este caso, que unificó a Sinaloa en la esperanza de salvarlos ilesos y recibió la solidaridad nacional e internacional, pone en relieve la heroica fuerza de la constancia cuando el objetivo es común al tratarse de contingencias difíciles de enfrentar en la dispersión de afanes y resalta también la intervención del gobernador Rubén Rocha Moya al supervisar en varias ocasiones la faena del rescate de los mineros.

Al margen de rangos, jerarquías administrativas o posiciones en la escala social todas las manos se unieron en el propósito de perseverar hasta que los cuatro mineros retornaran con sus familias, lo cual permite la satisfacción de la misión cumplida y el reconocimiento generalizado que les corresponde a ciudadanos que ponen en riesgo la vida propia para resguardar la del prójimo.