En el marco del 153 aniversario de la Universidad Autónoma de Sinaloa y del 31 Festival Internacional Universitario de la Cultura, se presentó el libro La complejidad del desarrollo en Mazatlán, una obra que analiza las transformaciones urbanas, económicas y sociales que ha vivido el puerto en la última década.

Durante el evento, realizado en la UAS, el coordinador del libro, el doctor Jorge Ibarra Martínez, explicó que la obra surgió a partir de investigaciones desarrolladas desde 2022 por cuerpos académicos de ciencias sociales de Culiacán y Mazatlán, con el objetivo de estudiar al puerto como “un laboratorio social” frente al acelerado crecimiento urbano y turístico.

El académico señaló que Mazatlán experimentó un punto de inflexión a partir de 2013, tras la inauguración de la autopista Durango-Mazatlán y una serie de inversiones públicas y privadas en infraestructura turística y urbana.

Entre las obras mencionadas destacó la remodelación del malecón, la rehabilitación del Centro Histórico, la construcción del Gran Acuario Mazatlán, parques urbanos, vialidades, estadios y nuevos desarrollos inmobiliarios.

Según datos expuestos durante la presentación, el puerto pasó de tener alrededor de 10 mil habitaciones hoteleras en 2015 a cerca de 15 mil en 2025, mientras que el flujo de visitantes aumentó de 3 millones a 5.5 millones anuales. Además, la superficie urbana construida habría crecido alrededor de 40 por ciento en ese periodo.

Sin embargo, Ibarra Martínez advirtió que ese crecimiento no se ha traducido en una mejora proporcional en las condiciones sociales ni laborales de la población.

El turismo ofrece empleos terciarizados, de servicios y de poca calificación. Tenemos una estructura marcada por la precarización laboral”, expuso.

 

El investigador sostuvo que el crecimiento acelerado ha generado tensiones relacionadas con la desigualdad, el acceso al espacio público, la especulación inmobiliaria, la gentrificación, la presión ambiental y el aumento de la percepción de inseguridad.

“El riesgo que tenemos en Mazatlán también es que se convierta en una ciudad atrapada por el crimen organizado, la violencia, la desigualdad y la precariedad”, señaló.

 

Por su parte, el maestro en ciencias Sergio Mario Arredondo destacó que el libro evita tanto el “pesimismo absoluto” como la “celebración acrítica” del crecimiento económico del puerto.

Explicó que la obra aborda temas como turismo, migración, violencia de género, identidad cultural, economía y participación ciudadana, con una perspectiva interdisciplinaria.

“El desarrollo no puede reducirse únicamente a indicadores económicos o crecimiento urbano. También tiene consecuencias sociales, culturales, ambientales e incluso emocionales sobre la vida cotidiana”, afirmó.

 

Arredondo indicó que el texto muestra cómo Mazatlán enfrenta simultáneamente procesos de modernización y desigualdad, en medio de una transformación acelerada de sus dinámicas urbanas y comunitarias.

Durante su intervención, recordó además que el crecimiento urbano del puerto ha obligado a reconfigurar espacios educativos e infraestructura pública, como ocurrió durante la reubicación de un plantel del Colegio de Bachilleres para proyectos turísticos en administraciones pasadas.

Como parte de las conclusiones, Jorge Ibarra planteó seis ejes para “reencauzar” el desarrollo del puerto: consolidar la ciudad antes de continuar expandiéndola, fortalecer la regulación urbana, equilibrar turismo y calidad de vida, diversificar la economía, impulsar una gobernanza más participativa y priorizar la sostenibilidad ambiental e hídrica.

Académicos asistentes coincidieron en que el libro representa una aportación relevante para comprender las nuevas dinámicas urbanas y económicas de Mazatlán, así como los desafíos que enfrenta la ciudad frente a la expansión turística y la transformación territorial.

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