Resulta desafortunada la aclaración de la Fiscalía General de la República en el sentido de que continúa abierta la carpeta de investigación sobre el asesinato de Héctor Melesio Cuén Ojeda, que supuestamente ocurrío en el mismo día y lugar en que Ismael “El Mayo” Zambada García fue secuestrado y traladado a Estados Unidos para entregarlo a la justicia de aquel país.
A casi dos años de ese crimen, y después de silencio prolongado y justicia retardada, resulta extraño que la FGR retome el caso en el contexto actual de Sinaloa donde convergen las crisis de la seguridad pública y de la política, ademas de estar en puerta un proceso electoral.
La respuesta de la institución ministerial derivó de que el Partido Sinaloense se pronunció el 9 de mayo por el esclarecimiento del hecho en el que murió quien fue fundador y líder de dicho partido, posicionamiento enmarcado en la inestabilidad que vive Sinaloa por las acusaciones del Departamento de Justicia de Estados Unidos contra el Gobernador con licencia Rubén Rocha Moya y otros servidores públicos y ex funcionarios.
La Fiscalía de México respondió que la correspondiente indagatoria no se encuentra archivada ni suspendida, sino que ha continuado en proceso de integración desde que atrajo el caso tras el homicidio ocurrido en julio de 2024.
Es decir, en lugar de esclarecer el asesinato la FGR gana tiempo en la misma estrategia de dejar que el olvido y el polvo borren de la memoria ciudadana aquel hecho de alto impacto que desata múltiples conjeturas incriminatorias. En la circunstancia complicada que vive Sinaloa, la resolución del expediente Cuén y el castigo al o los homicidas le restaría presión a la olla de la ingobernabilidad que amenaza con explotar.

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