Aispuro Pollos, El Gallito, Norte 33, El Farallón, son algunos de los restaurantes clásicos y emblemáticos de Culiacán que han desaparecido o cerrado alguna de sus sucursales, en medio de la narcoguerra en curso en Sinaloa.

En la ciudad de Culiacán, una crisis económica y de seguridad amenaza a restaurantes icónicos y que llevan décadas operando, portadores de las tradiciones gastronómicas de la capital sinaloense. Entre septiembre de 2024 y mayo de 2026, cerca de 200 restaurantes establecidos de la ciudad han dejado de existir.

“Realmente somos muy pocos los que somos regionales y de antaño. Somos muy escasos ya los que quedamos. Creo que tal vez vendría a absorber el mercado la restaurantería industrial, o los restaurantes que tienen mayor volúmen”, señaló a ESPEJO un restaurantero al frente de un negocio con medio siglo de historia, quien prefirió mantenerse en el anonimato.

 

Se trata de la crisis económica que comenzó a finales de 2024, y que ya se ha prolongado durante más de 20 meses. Es resultado de la violencia generada por la guerra interna del cártel de Sinaloa, un conflicto del crimen organizado que provocó un repunte sostenido en la incidencia delictiva de todo el estado, teniendo a Culiacán como el centro de la espiral de violencia.

La economía de la capital sinaloense ha sido fuertemente trastocada por este fenómeno. Los indicadores laborales y generación de nuevas empresas formales muestran un deterioro pronunciado.

Es en este contexto que el sector gastronómico ve afectaciones en su actividad, lo que ha devenido en endeudamiento, cierres de sucursales, recortes de personal, cambios de horario o desaparición de empresas del giro, como respuesta a la caída del consumo.

De acuerdo con Karla García, presidenta de la Cámara Nacional de los Restauranteros, (Canirac) de Culiacán, el cierre de restaurantes, común desde el estallido de violencia, hiere profundamente al sector:

Cada vez que se cierra una cortina, la verdad es que te duele. Duele el corazón de todos y más cuando son marcas que ya tienen años en el mercado, que son reconocidas e íconos de la ciudad. Sabemos y estamos conscientes de que desde el día uno, la dinámica del consumo y la economía ha cambiado en la ciudad, y sabíamos que teníamos que tomar decisiones”, dijo en conferencia de prensa el pasado miércoles, 13 de mayo.

 

La violencia en la ciudad ha disminuido considerablemente la movilidad de las personas, sobre todo en horarios nocturnos. Esto ha afectado no solo a pequeños negocios sino también a grandes consorcios. Por ejemplo, la icónica cadena de restaurantes Panamá, originaria de Mazatlán, que decidió reducir sus horarios de operación.

Este tipo de medidas no solo afecta a la empresa, al ver reducida su capacidad de servicio, también significa menores horas de trabajo para la fuerza laboral y, por ende, menos ingresos percibidos.

En el peor de los casos, restaurantes icónicos no han tenido otra opción más que cerrar temporal o indefinidamente. Tal es el caso de la sucursal de El Gallito ubicado en el centro de Culiacán, un restaurante que solía atraer a estudiantes por su menú de desayunos sinaloenses a bajo costo, además de ser un punto de reunión clásico para familias y personas mayores.

Es recordado por su decoración maximalista, llena de elementos antiguos que hacían recordar a la casa de los abuelos, junto con el sabor de platillos como la carne machaca sinaloense o los huevos rancheros. A pesar de encontrarse en pleno corazón del centro histórico, cerró sus puertas alrededor de agosto de 2025.

Fachada de El Gallito

El cierre de El Gallito, restaurante emblemático del centro de Culiacán, refleja la crisis que atraviesa el sector gastronómico local por la violencia y la caída del consumo.

El gallito es una empresa con una historia de 21 años en Culiacán. Apareció en la lista de empresas que solicitaron créditos de apoyo emergente para poder hacer frente a la crisis en 2025.

El restaurante Norte 33, con casi una década de presencia en el malecón de Culiacán, también es parte de la lista de los establecimientos que desaparecieron en el contexto de la crisis de seguridad. Este servía comida típica sinaloense, pero con un servicio y calidad premium orientado a clientes de ingreso superior. Fue uno de los primeros restaurantes establecidos en desaparecer tras el comienzo del conflicto.

El más reciente fue el cierre de una sucursal de Aispuro Pollos, una cadena clásica sinaloense que lleva formando parte de su oferta gastronómica desde 1988. Además de longeva, ha sido sumamente prolífica, pues llegó a contar con 10 restaurantes por todo Culiacán. Uno de ellos cerró en mayo de 2026, el ubicado en la colonia Valle Alto.

La mayoría de la gente que yo conozco recortó su personal al mínimo. Tuvimos que hacer acuerdos de compra en volumen para poder mejorar precios sin tener que sacrificar la calidad. El último objetivo es sacrificar la calidad. Con toda honestidad y sin caer en el alarmismo, estamos realmente bien ajustados y, de nuestro porcentaje real de ventas, traemos el 50%. Tengo una lista de cerca de 200 establecimientos que han cerrado hasta ahorita”, explicó en entrevista para ESPEJO el empresario citado al principio.

La violencia también acecha a las cocinas

 

En medio de la escalada de violencia que afecta a Sinaloa, los ataques contra establecimientos comerciales se han consolidado como otra de las afectaciones directas al sector económico, particularmente en Culiacán.

Desde septiembre de 2024,distintos negocios han sido blanco de incendios provocados atribuidos a grupos armados. Entre los inmuebles afectados se encuentran restaurantes, centros de eventos sociales y planteles educativos privados, reflejo de cómo la crisis de seguridad ha alcanzado actividades ajenas al conflicto criminal.

Hasta el 20 de abril de 2026, se tiene registro de al menos 25 casos en los que el fuego fue provocado de manera intencional o estuvo relacionado con otros hechos violentos, como ataques armados contra fachadas, actos de vandalismo o agresiones contra propietarios. Los negocios dedicados a la preparación y venta de alimentos encabezan la lista, con siete establecimientos afectados.

Entre los más notorios, resalta el caso de La Chuparrosa Enamorada, que sufrió un incendio después de que su propietario fuera asesinado a balazos. Se trataba de un establecimiento familiar, al aire libre y emblemático de la zona de Bacurimi. Hoy ya no existe.

La incidencia se concentra casi por completo en la capital del estado: 24 de estos hechos ocurrieron en Culiacán, mientras que uno más fue reportado en Mazatlán

La realidad que contrasta con el discurso oficial

 

En enero de 2025, el entonces secretario general de Gobierno, hoy titular de la Secretaría de Economía de Sinaloa, Feliciano Castro Meléndrez, sostuvo que los cierres de negocios y la caída en el consumo afectaba casi exclusivamente a establecimientos de comida extranjera. La declaración se dio tras el cierre de sucursales de IHOP y Pizza Hut, a los que siguió salida de unidades de Burger King y McDonald’s.

“Si de restaurantes hablamos, los alimentos que tienen que ver con la cultura del ser sinaloense se mantiene muy activos, en cambio, franquicias que recientemente anunciaron su cierre, pues tienen que ver más con el concepto norteamericano y que justamente tienen un consumo reducido”, decía.

 

Sobre cambios en la postura oficial con respecto al tema, luego de que los cierres y recortes se generalizaron también a restaurantes locales, se le preguntó a Janet Tostado, directora municipal de desarrollo económico de Culiacán. La funcionaria explicó:

Yo lo que te puedo decir es que toda circunstancia de dificultad, para la autoridad representa también un mayor esfuerzo y este es reflejo de ser conscientes de que solamente a través de alianzas con todos los gremios […] es la parte que a nosotros nos corresponde, generar estas sinergias a través de estos instrumentos de promoción”, comentó, en el marco de la presentación del programa “Mi gusto es”, del Ayuntamiento de Culiacán y Canirac.

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