El eventual registro de tres mujeres y dos hombres en el proceso interno que lleva a cabo el Movimiento Regeneración Nacional para asignar la candidatura al Gobierno de Sinaloa adelanta la efervescencia electoral al tratarse del partido que tiene el poder en los ámbitos estatal y nacional, pero a la vez enfrenta el desafío de lograr la mayoría electoral en contextos sinaloense, mexicano e internacional difíciles.

Para estar en posibilidades de participar, hasta ayer habían solicitado la separación de sus cargos la senadora Imelda Castro Castro, la diputada federal Graciela Domínguez Nava, la legisladora local María Teresa Guerra Ochoa y los también integrantes de la Cámara baja Jesús Ibarra Ramos y Ricardo Madrid Pérez, los primeros cinco por Morena y el último por el Partido Verde Ecologista de México que es aliado de la llamada Cuarta Transformación.

Según ha dado a conocer Morena, el procedimiento para designar a los denominados coordinaciones de defensa de la transformación y la soberanía nacional consistirá en una encuesta para medir la aceptación popular de los aspirantes, tener buen desempeño en cargos públicos ya ejercidos y contar con hoja de servicios limpia, tres requisitos que determinarán el mejor perfil para aparecer en la boleta electoral el 6 de junio de 2027.

La importancia de este proceso interno es que la sociedad podrá conocer las trayectorias y probidades de los aspirantes de Morena a gobernadora o gobernador y una vez dado el resultado evaluar el programa y las aptitudes de la mujer u hombre que pedirá el voto para que la decisión popular lo instale en el máximo cargo de conducción del estado que hoy enfrenta las crisis de la seguridad pública, la política y la económica.

A diferencia de las elecciones presidenciales de 2018 y 2024, y la votación para gobernador de Sinaloa en 2021, esta vez Morena y sus gobiernos enfrentan la embestida que lanza Donald Trump desde Washington con acusaciones de narcopolítica, mientras que en la exigencia nacional por paz y recuperación económica y particularmente en lo que se refiere a la complicada situación sinaloense, la jornada electiva que viene será la mejor herramienta para reflexionar con anticipación a cargo de quién poner el futuro de la tierra de los once ríos.