En la controversia que existe en torno a la planta de amoniaco que las empresas Proman y Gas y Petroquímica de Occidente instalan en Topolobampo, las posturas siguen polarizadas entre el movimiento opositor “¡Aquí no!” y la de sectores productivos y segmentos de los pueblos originarios que sí respaldan la concreción del proyecto como generador de empleos y desarrollo económico en la región norte del estado.

Sin embargo, los puntos de mediación en el diferendo están muy claros: si los inversionistas están cumpliendo la ley, las autoridades deberían poder garantizar el avance de sus proyectos; en caso de haber omitido procedimientos establecidos en mandamientos jurídicos, entonces que las autoridades en la materia operen para detener afectaciones a los ciudadanos y al medio ambiente.

En las inversiones de GPO y Mexinol que se realizan en el puerto del municipio de Ahome el tema de la consulta indígena debe realizarse donde la ley la mandata y donde no ordena que se efectúe, pues no, resolviendo con dicha postura la paradoja de desarrollo económico o daño al ambiente como si ambas cuestiones no pudieran convivir con esquemas de desarrollo sustentable y sostenible.

Es cosa común que la concatenación de intereses de las partes en desacuerdo acerque las posiciones polarizadas antes de enfrentar  consecuencias como ha sucedido en la Unión Europea y Estados Unidos donde las negociaciones complicadas con las comunidades, acuerdos con los vecinos que luego se echan para atrás y piden montos de indemnización más altos, y consultas interminables, dejan en el papel proyectos de gran calado, porque los inversionistas se cansaron de gestionar y mejor regresaron su dinero a las bolsas de valores o a otras inversiones menos complejas.

¿Qué queremos que suceda en Sinaloa? Es la interrogante a resolver en las diferentes composturas que se ventilan respecto al sí o no a la planta de amoniaco que lleva más de una década resintiendo la presión de grupos contrarios que muestran gran capacidad de movilización y financiación en sus protestas. Como sociedad sinaloense, sobre todo ahora que golpean duro la inseguridad, ingobernabilidad y crisis económica, ocupamos ver en el fondo de las realidades para no decidir el futuro con base en superficialidades y ligerezas que dominan en el debate público.