Otra vez el gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum antepone la estadística oficial en materia de seguridad pública, a la realidad que los sinaloenses corroboramos y sufrimos los impactos a diario en lo social y económico desde hace 22 meses de violencia sin tregua, no obstante la presencia de centenas de efectivos del Ejército y corporaciones de policía federales y estatales.

De acuerdo a lo informado en la mañanera del martes por el secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, Omar García Harfuch, a raíz del abatimiento del presunto delincuente con el alias “La Perris”, en junio de 2025, el promedio diario de homicidios ha disminuido un 44 por ciento, lo cual atribuyó a la estrategia federal contra el crimen organizado.

Así, sin más, entran en confrontación el discurso del gobierno que minimiza la situación y la ajusta a propósitos políticos, en colisión con los saldos de la narcoguerra en Sinaloa que sostiene por encima de 5 diarios el promedio de homicidios dolosos y privaciones ilegales de la libertad, además de robos de vehículos, cierre de empresas y la imposibilidad de restablecer las actividades lícitas generalizadas.

La percepción de inseguridad prevalece en los ciudadanos y al parecer también en las instituciones de combate a la delincuencia, ya que los operativos que movilizan a miles de elementos de las fuerzas armadas y de las policías dan cuenta de la gravedad del tema de la violencia sobre todo en las regiones centro y sur de Sinaloa en las que arrecian la ofensiva criminal y la contraofesiva gubernamental.

Esa propensión Institucional a ir en contrasentido de la realidad crea una falsa idea de paz en la sociedad, que agrava el peligro porque se toman decisiones rutinarias con base a escenarios inexistentes. En esta otra guerra, la del Gobierno contra la autenticidad, la estadística es ocultada y matizada para mostrar al aparato público eficiente sin importar la atrocidad a la vista de todos y que lo golpea todo.