Mazatlán, Sinaloa.- José Antonio Lizárraga Rivera tenía 10 años cuando comenzó a acompañar a su abuelo y a su padre en las labores del campo en la comunidad de El Puente del Quelite, en Mazatlán. Esa corta edad, el ya conducía un tractor y ordeñaba a las vacas. Su trabajo y esmero lo llevó a tener su propio corral con ganado a los 19 años.

De su familia aprendió a sembrar, ordeñar y elaborar productos derivados de la leche. Décadas después, como presidente de la Asociación Ganadera Local de Mazatlán, observa un panorama distinto al de sus inicios, sobre todo entre las nuevas generaciones.

Los viejos nos estamos quedando y los nuevos no quieren”, resumió.

Lizárraga Rivera explicó que actualmente los productores de mayor edad permanecen al frente de la actividad, pero sus hijos no necesariamente contemplan continuar con el trabajo que durante años realizaron sus familias.

Desde su perspectiva, las dificultades económicas que atraviesa el sector han influido en esta decisión. Los jóvenes, señaló, crecen escuchando a sus padres hablar de los bajos precios que reciben por sus productos, la reducción de apoyos y los problemas para mantener rentable la actividad.

Nos oyen el lamento que cargamos, las quejas que cargamos, que los precios no nos ayudan, que el gobierno no quiere ayudarnos, que nos quitaron todos los apoyos que teníamos y pues no nos dan los precios justos. Entonces, pues ya los muchachos están escuchando todo eso y no quieren. ‘No, papá, yo no quiero estar, así como estás tú’”, relató.

De acuerdo con el dirigente, algunos jóvenes se trasladan hacia la ciudad o buscan actividades distintas a las relacionadas con la crianza de ganado.

El abandono de la actividad, sin embargo, no ocurre únicamente entre las nuevas generaciones. Lizárraga Rivera señaló que en los últimos años también ha habido productores que decidieron vender sus animales y cambiar de sector económico.

Aunque aclaró que no existe un registro preciso sobre cuántos han tomado esta decisión, estimó que entre 20 y 30 personas dedicadas anteriormente a la ganadería en Mazatlán habrían incursionado en el sector inmobiliario.

Después de ser ganaderos se fueron al área inmobiliaria aquí en Mazatlán. Dieron un giro de 180 grados, un cambio total”, señaló.

Este escenario coincide con una reducción del hato ganadero en el municipio. Según la estimación de la Asociación Ganadera Local, Mazatlán cuenta actualmente con entre 15 mil y 20 mil cabezas menos respecto a 2023, aunque mantiene un padrón cercano a los 2 mil 600 productores.

Lizárraga Rivera considera que mejorar las condiciones económicas de la actividad será determinante para su continuidad y para que las siguientes generaciones encuentren incentivos para permanecer en ella. Sobre todo, enfocándose en mejorar los precios de los productos, así como el fomentar el consumo local, sobre la importación.

Por ahora, asegura que quienes crecieron entre corrales, ordeñas y labores del campo buscan mantenerse en una actividad que no tienen certeza de que sus hijos quieran continuar.

Nosotros estamos luchando todavía por seguir aquí y pues vamos a seguir luchando hasta los últimos días que nos queden de vida”, expresó.

 

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