Culiacán, Sinaloa.- En las instalaciones del Servicio Médico Forense (SEMEFO) de Culiacán y Mazatlán, entre 2024 y 2026, se acumulan alrededor de 850 cuerpos y restos óseos que, hasta ahora, no han sido identificados (NN) y/o reclamados.
La cifra se concentra dentro de un periodo particularmente violento en el Estado, puesto que el 9 de septiembre de 2024 inició la conocida guerra interna del Cártel de Sinaloa, que ha impactado gran parte del territorio sinaloense y está a pocos días de cumplir dos años activa.
De acuerdo con información de la Fiscalía General del Estado, obtenida por medio de solicitudes de información, en 2024 –incluyendo datos anteriores al mes de septiembre– hubo un alza de cuerpos que ingresaron a las instalaciones del SEMEFO y permanecieron como NN o no reclamados.
En comparación con años anteriores, hubo un aumento del 86.1 por ciento frente a 2023 y más del doble de lo registrado en 2022.
850 cuerpos que no llegan a un Semefo vacío
El centenar de cuerpos sin identificar que se han registrado en poco menos de dos años, se suma a una crisis forense que el estado arrastra desde decadas atrás.
Según información de colectivos de búsqueda, Sinaloa todavía está intentando identificar a personas asesinadas o localizadas hace 13, 15 o incluso casi 20 años, durante la violencia de la guerra contra el narcotráfico del expresidente de México, Felipe Calderón, del 2006 al 2012.
Para Mirna Medina, fundadora del colectivo de búsqueda de personas “Las Rastreadoras de El Fuerte”, la identificación de los cuerpos es una de las problemáticas que más duelen a las personas con familiares desaparecidos, ya que, ejemplifica, el desaparecido puede estar en un Semefo sin que el buscador lo sepa o, en otro escenario, saber que se trata de su familiar pero tener que esperar años para que se realicen las pruebas genéticas.
“Si tú me hablas exactamente de cuál es el tema más importante para las familias que buscamos, es justo el tema de la identificación, que es la crisis forense (…) ¿De qué sirve que busquemos, que encontremos, si al final de cuentas no vamos a tener el apoyo para la identificación de esos tesoros?”.
Medina reconoce que han existido avances importantes en materia de genética e identificación desde 2016, gracias a las exigencias de los colectivos de búsqueda locales; sin embargo, aún no ha sido posible disminuir el rezago.
Por otro lado, María Isabel Cruz Bernal, lideresa del colectivo “Sabuesos Guerreras”, expone una nueva problemática que dificulta la identificación o, incluso, la reclamación de los cuerpos.
Una parte de las personas que permanecen en los Semefos, dice, podría incluso provenir de otros estados, sin que sus familias sepan que se encuentran en Sinaloa y, por lo tanto, sin muestras genéticas disponibles para realizar los cruces.
“Somos conscientes de que, con la violencia que tenemos ahorita en el estado, hay muchas personas que son de otros estados y que a lo mejor sus familiares no saben que ellos están en un Semefo, por ende no hay alguna muestra de ADN de ellos (…) Es preocupante porque entonces la crisis se va acrecentando más, porque ellos están ocupando espacios en el Semefo que se siguen acumulando.”, señaló.
La mayor concentración se encuentra en el sur de Sinaloa
El Semefo y la osteoteca de Mazatlán mantienen bajo su resguardo 434 cuerpos y restos humanos que permanecen sin identificar y/o no han sido reclamados.
Los 416 restantes se encuentran en el Semefo y la osteoteca de Culiacán. Sin embargo, aquí, junto a los restos humanos localizados en la zona centro de Sinaloa, también descansan los hallazgos del territorio norte.
A diferencia de las zonas sur y centro, el norte de Sinaloa no cuenta con un Servicio Médico Forense propio. Mirna declaró que, aunque existe un edificio construido para que funcionara como Semefo, nunca entró en operación.

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