De igual manera que una noticia falsa sobre la detención de un líder criminal pareció provocar el martes una nueva jornada de violencia exacerbada en Culiacán, también las autoridades de seguridad pública exhibieron la incapacidad de reacción inmediata para desmentir el rumor y contener los daños derivados.

La fake news corrió rápido la tarde y noche del 8 de septiembre, un día antes de que cumpliera dos años el enfrentamiento entre facciones del Cártel de Sinaloa, dejando siete casas y negocios atacados con armas de fuego y vandalizados, vehículos robados e incendiados y miedo recalcado en la población.

Pese a que en Culiacán no es nueva la acometida de la violencia a la hora que sea e indistintamente del lugar en que suceda, lo que sí sorprende es que los operativos militares y policiacos no hayan aprendido en 24 meses de la narcoguerra cómo prever o anular la difusión de información alarmista que le agrega terror a la de por sí amedrentada ciudadanía de la capital del estado.

La acción coordinada de instituciones de seguridad pública mostró la misma táctica de reacción, no anticipación, que hace posible que los generadores de violencia se muevan libremente por las calles y los miles de elementos del Ejército, Marina, Guardia Nacional y policías federales y estatales salgan hasta que las afectaciones han sido consumadas.

La noticia falsa lanzada de manera irresponsable con la intención de generar otro “Culiacanazo” estuvo en las plataformas digitales durante horas y la Secretaría de Seguridad Pública del Gobierno del Estado no actúo a tiempo para desmentirla o desactivarla, permitiendo que los maleantes sumieran a la gente en otra burbuja de miedo y sensación de ausencia de gobierno.