Culiacán, Sinaloa.- En Potrerillos, Badiraguato, Alejandra tenía gallinas, una vaca de la que obtenía leche y hasta podía producir su propio queso. Sembraba parte de lo que llevaba a la mesa para sus dos hijos. Era una vida diferente, hasta hace dos años.

Ahora vive un asentamiento irregular, en las inmediaciones del relleno sanitario de Culiacán. Forma parte de las más de 180 familias desplazadas que se han asentado en esta zona y que diariamente buscan entre los desechos materiales que puedan vender para obtener un ingreso.

“Fue muy triste dejar todo lo que tenía y vine a un lugar donde hay pocas posibilidades para subsistir. Hay poco trabajo, es muy peleado… A mí se me facilitaba todo allá, la escuela me quedaba enfrente, era más barato, tenía todo y compartíamos, oiga. Aquí no hay nada de eso, todo es caro”, señaló Alejandra.

Solo 24 horas le dieron para abandonar su casa. Hombres armados tocaron a su puerta y le advirtieron que, si al día siguiente continuaba ahí, tendría que enfrentar las consecuencias.

No tuvo tiempo de preocuparse por los animales, los muebles o las cosas que dejaría atrás. Muy joven quedó viuda luego de que su esposo falleciera en un accidente de tránsito y desde entonces se encargaba sola de sostener a sus dos hijos. Ante la amenaza, tuvo que elegir entre dejarlo todo o ponerlos en riesgo.

“Salí con miedo, no alcancé a agarrar casi nada. Me dijeron que si al día siguiente yo seguía ahí… pues ya se imagina”.

De acuerdo con la activista Esmeralda Quiñones Terán, el asentamiento de personas desplazadas en esta zona no es un fenómeno nuevo, pero aseguró que el flujo de familias aumentó considerablemente a partir del recrudecimiento de la violencia en Sinaloa.

La activista explicó que la llegada de personas desplazadas a esta zona no es un fenómeno nuevo, pero aseguró que el flujo de familias aumentó considerablemente a partir del recrudecimiento de la violencia en Sinaloa.

“Hace siete años llegamos a Culiacán, oiga. Somos de Tamazula, Durango. Nos bajamos de allá por la violencia y ahora pues otra vez lo mismo acá. Todos los días llega gente y ya está escaseando el trabajo. Yo ya estoy impuesto a todo, no hay de otra, ya no tengo a dónde irme”, relató Héctor, de 76 años.

Familias reclaman atención de SEBIDES

 

Las familias que viven en las inmediaciones del basurón señalaron que durante los últimos meses dejaron de recibir despensas y denunciaron la falta de acercamiento de la Secretaría de Bienestar y Desarrollo Sustentable (SEBIDES), dependencia encargada de atender a esta población y actualmente encabezada por Francisco Javier Barrón Aguayo.

Desde diciembre del año pasado solicitaron una reunión con la dependencia estatal. Incluso después de una manifestación realizada recientemente, señalaron que los compromisos para acudir a censar a las familias no se concretaron.

“¿Cómo es posible que haya venido la ONU y que ellos hayan recorrido toda la colonia, pero SEBIDES no haya ido? Ellos ya vieron que si hay más desplazados, para cuando nos atienden los que están aquí”, reprochó Quiñones Terán.

Para Quiñones, las familias necesitan algo más que apoyos alimentarios. Consideró que también requieren programas que les permitan reconstruir su proyecto de vida y recuperar condiciones para generar ingresos.

“La ley dice que el desplazamiento debe ser atendido por el Estado, pero desgraciadamente no lo están haciendo y de pilón tenemos que batallar con que no se pueda sacar el material que nos da nuestro sustento porque no sirven las maquinas, así no se puede”, afirmó.

Imagen ilustrativa del programa de eventos del Festival ESPEJO 2026.

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