Elvira Nevarez aparece frente a la pantalla en un live en Tik-Tok. Ella no se muestra tímida frente a la cámara ni dudosa al hablar, ya que anteriormente ya hacía contenido para redes sociales pero estaba dirigido a hacer promoción a su negocio. Sin embargo, desde septiembre del 2025, utiliza TikTok y otras redes sociales para mantener visible la búsqueda de José Alfredo, su hijo, desaparecido desde el 17 de septiembre del 2025.
Prende transmisión durante las tardes, sus lives inician con la música que bailaba o cantaba junto con Alfredo. En la transmisión habla de él, su historia y como ha cambiado su vida desde la desaparición. Su perfíl está llenó de imágenes de fotos de Alfredo y espera que entre toda la gente que scrollea en redes, pueda aparecer en la pantalla de alguien que sepa algo de su hijo.
En la transmisión, Elvira narra que salió a trabajar con su hijo aquel 17 de septiembre de 2025.
José Alfredo Esparza, además de ser su hijo, también era su socio. Juntos se dedicaban a la decoración de eventos, la carpintería, la restauración de muebles. Ese día habían sido contratados en la zona de El Castillo, Navolato, pero de aquella vez, solo Elvira regresó a casa.
— Hijo, te quiero mucho.
Le dijo Elvira a su hijo cuando se percataron que una camioneta se acercaba hacía ellos a alta velocidad. Él intentó tranquilizarla.
—No va a pasar nada, mamá.
Según el testimonio de Elvira, ambos fueron privados de la libertad aquella tarde
De las horas que estuvieron retenidos por hombres armados conserva imágenes muy precisas, otras que no recuerda y unas tantas que prefiere no contar. Pero recuerda con claridad cada interacción con aquellos hombres.
Le ofrecieron droga, bebida, uno de ellos le confesó haber cometido asesinatos, la amenazaron de muerte y miro cómo trasladaban a un grupo de hombres a otros cuartos.
Durante ratos su hijo estaba a su lado, pero pasó el tiempo mayormente sola. Cuando llegó la medianoche, le dieron la orden de que podía irse, pero le afirmaron que lo haría sola, su hijo no se iría de ahí.
Elvira relata que quienes los retenían comenzaron a interesarse en las habilidades de José Alfredo. Él es un joven con Trastorno por Déficit de Atención (TDA), por ello, dice, tendía a la atención focalizada excesiva -Hiperfocalización o hiperfoco– hacía ciertas habilidades que no soltaba hasta no dominarlas, principalmente en tecnología.
Le dijeron a Elvira que querían que su hijo permaneciera con ellos.
Elvira insistió en llevárselo, pero los hombres se negaron. Fue su propio hijo quien le pidió que se fuera cuando el ambiente se tornó tenso, no quería que le hicieran daño a su mamá y decidió quedarse con aquellas personas para que ella pudiera irse.
Esa madrugada salió sola, pero consiguió que la comunicación no se cortará entre ellos.
Al día siguiente recibió una llamada de José Alfredo. Le dijo que estaba bien, que había comido, que se había bañado y que no lo habían golpeado. Los mensajes que recibía de él, aunque no eran constantes, eran un alivio para ella, ya que era una prueba de que su hijo se encontraba con vida.
Sin embargo, Elvira no se iba a quedar de brazos cruzados, denunció ante la Fiscalía General del Estado de Sinaloa la Desaparición y la Privación Ilegal de la libertad de su hijo.
En esos días, recibió mensajes en los que le pedían que retirara la ficha de búsqueda, pero para Elvira, su hijo dejaría de tener una ficha activa cuando pudiera verlo libre y pudiera comprobar que estaba a salvo.
El 28 de septiembre del 2025, José Alfredo ya no contestó ni leyó sus mensajes, pero ella continuó escribiendo para preguntar como estaba o si ya había comido. El 29 de septiembre alguien abrió el WhatsApp de su hijo, vio los mensajes y apagó el teléfono.
Fue entonces cuando las redes comenzaron a ocupar otro lugar en su vida.
Elvira siguió haciendo contenido, en parte porque José Alfredo se lo había pedido. Antes de perder contacto, recuerda que él le dijo que continuará haciéndolo y que no se quedara callada.
Ella tomó esa petición como una forma de mantenerse cercana a su hijo y también como una vía para buscarlo.
Desde redes, Elvira ha aprendido a buscar pero también ha tenido que aprender a ignorar los malos comentarios de las personas, pues su meta no es hacerse viral, sino que que el caso tenga suficiente alcance para llegar hasta las personas que podrían darle información o permitirle volver a hablar con José Alfredo.

Comentarios
Antes de dejar un comentario pregúntate si beneficia a alguien y debes estar consciente en que al hacer uso de esta función te adíeles a nuestros términos y condiciones de uso.