El avance que reporta el Gabinete de Seguridad Nacional en el caso de los cuatro turistas del Estado de México que el 3 de febrero desaparecieron en Mazatlán, contribuye a recuperar la confianza en el sistema de protección ciudadana que en Sinaloa se encuentra en situación de deterioro con impacto en la principal actividad económica del puerto sinaloense.

Mazatlán realiza esfuerzos por colocarse en el menú de los principales destinos vacacionales de México con campañas promocionales que encuentran como obstáculo la mala imagen que deriva de actividades de delincuencia organizada, percepción negativa difícil de contrarrestar por las enormes audiencias que tiene la nota roja.

De acuerdo con la información, se realizó la detención de 22 personas con posible involucramiento en este hecho de violencia, 9 de ellas con presunta participación ya confirmada, mientras que los esfuerzos se centran en localizar a las víctimas.

La mejor imagen positiva que se le puede aportar a la Perla del Pacífico es aquella donde la solidez de las instituciones de protección ciudadana y procuración e impartición de justicia operen como factores de tranquilidad, garantizándoles a visistantes y habitantes que quien infringe la ley paga las correspondientes consecuencias jurídicas.

La impunidad es el principal enemigo de las estrategias de desarrollo económico y cada éxito que se logre en reducirla significa certidumbre y estabilidad para el avance social en todos los ámbitos. Con el esclarecimiento y castigo a los participantes en este caso resulta fortalecido el speech que le dice al mundo que Mazatlán es un lugar seguro para la diversión, descanso y disfrute de una variedad de atractivos turísticos.