Al término de un evento oficial, Yeraldine Bonilla Valverde, gobernadora interina de Sinaloa, fue cuestionada por ESPEJO sobre su posición acerca de la sostenibilidad ambiental de la planta de amoniaco que Gas y Petroquímica de Occidente (GPO) busca instalar en Topolobampo, un proyecto industrial que ha levantado una fuerte oposición de pueblos indígenas mayo-yoreme en el municipio de Ahome.

La mandataria estatal escuchó y evadió la pregunta, en el camino a abordar su vehículo.

La evasiva de Bonilla sucede a cinco días de que Alicia Bárcena, titular a nivel nacional de la Secretaría del Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat), acudiera por mandato presidencial a Ahome para establecer una mesa de diálogo con líderes indígenas y ambientalistas opositores a GPO. En esta, también estuvieron presentes funcionarios del gobierno del estado.

El acercamiento por parte de las autoridades federales se concretó después de una manifestación multitudinaria en la que miles de personas marcharon más de 6 kilómetros y siguieron en caravana desde la ciudad de Los Mochis con rumbo al sitio donde se construye GPO, en Topolobampo, el pasado 7 de junio.

Bonilla no respondió si considera sostenible el proyecto, no aclaró la postura de su gobierno tras las mesas de diálogo y tampoco envió un mensaje a los pueblos indígenas que mantienen un plantón día y noche afuera de la planta de amoniaco para evitar el avance de su construcción.

Antes de la reunión entre gobierno federal y colectivos opositores, en las que Semarnat se comprometió a investigar las presuntas ilegalidades cometidas en la construcción de la planta, Yeraldine Bonilla se había pronunciado en favor de GPO, sugiriendo que las protestas en contra de su construcción podrían ser en respuesta a intereses particulares, también asegurando que no había impactos ambientales negativos.

Tras la reunión, tampoco GPO ha dado un comunicado público al respecto.

¿Por qué la oposición a GPO?

 

La planta de amoniaco de GPO busca instalarse en la orilla de la Bahía de Ohuira, un sistema lagunar que, además de ser sagrado para los pueblos mayo-yoreme del norte de Sinaloa, está protegido por la convención internacional de humedales como sitio Ramsar.

El principal colectivo que agrupa a la oposición a GPO, Aquí No, ha acusado que la planta de amoniaco podría generar un aumento de temperatura en la bahía, provocando la pérdida de la población de especies que poblaciones como Paredones, Lázaro Cárdenas y Ohuira aprovechan mediante la pesca.

Presuntas irregularidades en su construcción, como la destrucción de manglar e intervención en zona federal de forma irregular, son algunas de las acusaciones que se presentaron a Semarnat por parte de los opositores en la más reciente mesa de diálogo.

Por su parte, la empresa y autoridades estatales han mantenido que no existe afectación al ambiente, y que se han seguido los procesos que la ley requiere. También sostienen que la producción de amoniaco en Sinaloa es un impulso estratégico para la certidumbre de la producción agrícola, pues el amoniaco producido se usará para fabricar fertilizantes.

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