Culiacán, Sinaloa.- Un total de 124 días del ciclo escolar 2025-2026 registraron suspensión de clases en al menos una escuela de Sinaloa por hechos de violencia o problemas operativos, informó Mexicanos Primero Sinaloa.

La organización informó que, se identificaron 60 días en los que algún plantel suspendió actividades presenciales por hechos de violencia, principalmente en los municipios de Culiacán y Navolato. Así como 64 días con suspensión debido a causas operativas como  la falta de docentes, ausencia de personal de apoyo, problemas administrativos o deficiencias en infraestructura y servicios básicos, esto en los municipios de Guasave y Ahome.

De acuerdo con Nuria González Elizalde, directora general de Mexicanos Primero Sinaloa (MPS), estos datos reflejan uno de los múltiples retos que enfrentaron las comunidades escolares para garantizar la continuidad educativa durante el ciclo escolar 2025-2026.

“Las interrupciones de clases no implican únicamente días menos del calendario, cuando se vuelven recurrentes debilitan la continuidad educativa, reducen las oportunidades de aprendizaje y pueden afectar con mayor fuerza a niñas, niños y adolescentes quienes ya enfrentan condiciones de vulnerabilidad”, dijo.

Pero el impacto de la violencia no solo se mide en la suspensión de actividades escolares, pues de acuerdo con MPS, miles de estudiantes desarrollan su vida escolar en un entorno marcado por el miedo, la incertidumbre y el estrés.

Informó que según datos del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública, informó que entre septiembre de 2025 y mayo de 2026 fueron asesinados 72 niñas, niños y adolescentes en Sinaloa. Si el periodo se amplía desde septiembre de 2024 hasta mayo de 2026, la cifra asciende a 173 víctimas.

“Nos permite dimensionar el contexto en el que hoy crecen miles de niñas, niños y adolescentes en nuestro estado y ese contexto importa porque puede modificar la vida cotidiana de las familias porque puede generar miedo, incertidumbre y estrés, importa la asistencia, la permanencia y el bienestar de estudiantes, docentes y comunidades escolares”, dijo Nuria.

Además del contexto de violencia, la organización señaló que aún persisten las carencias en la infraestructura de los planteles educativos: 5% de las escuelas de Sinaloa no cuenta con energía eléctrica; 19% carece de agua potable; 13% no dispone de espacios adecuados para el lavado de manos; y 15% carece de sanitarios independientes.

“Estamos hablando de condiciones mínimas para que una escuela pueda funcionar”, expresó González.

Finalmente, señaló que se carece de información pública sobre el nivel de aprendizaje de las y los estudiantes, lo cual dificulta la elaboración de políticas educativas basadas en evidencia e impide conocer si las estrategias implementadas han contribuido a recuperar y fortalecer los aprendizajes de niñas, niños y adolescentes.

Ante ello, Nuria González destacó que ante el inicio del próximo ciclo escolar, la autoridad debe garantizar las condiciones mínimas de infraestructura en todas las escuelas, fortalecer la evaluación de aprendizajes e implementar una estrategia estatal de recuperación de aprendizajes.

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