Reflexiones
La ciudad de los moños negros
Lo gracioso es que, aunque la rutina de uno se limite a ir al gimnasio, al trabajo y esperar otra VaqueRun, el camino está lleno de casas y negocios con moños negros, locales quemados, negocios cerrados, calles con cinta amarilla o el vehículo de la semefo estacionado en una esquina al azar.
Heidy Mares